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··········Aunque la historia tenga su potencia como drama y cuente bien, como peli de crecimiento, los porqués de un cambio que se anuncia en esa mirada a cámara del chaval como plano fijo para terminarla, hay como un exceso de humildad, una voluntad de no desarrollar demasiado que quizás decepciona. Y no se bien por qué, ya que en realidad, me parece el tono justo para una historia así; quizás es la ausencia de fuerza en lo visual o en el chaval. En todo caso, esa manera de narrar le da mucha veracidad a la historia y al personaje (el de la hermana es un poco más tópico).

··········Funciona muy bien el simbolismo de unir a dos miembros de una familia, que casi se desconocen, en un trastero, es decir, en la parte que apartamos y ocultamos de nuestras vidas e historias, pero que está en nuestros cimientos. El muchacho y su hermana no están fuera, sino en lo más profundo, y lo que les rodea son los elementos que han conformado la familia en el pasado común que les falta.

··········Me parece que se evita astutamente la claustrofobia, usando bien los espacios (en realidad, lo angosto es siempre al salir o entrar, como en el parto, luego el útero es del tamaño suficiente para estar); y dejando a la cámara que se dé paseos externos en torno al edificio y el tragaluz, con movimientos de caricia.

··········No me gusta lo forzado del asunto de las fotos (¿cómo aparecen en el ordenador de él?) ni el personaje del comprador. Pero bueno, en el contenido, la historia de iniciación funciona (¡y sin tensión sexual!): sólo se madura dentro de uno mismo, pero cuando uno es capaz de relacionarse con el exterior. Ni se madura fuera, en el grupo de amigos, ni en el aislamiento despreciativo o asustado. En el dolor del mono de su hermana Lorenzo aprende la vaciedad del suyo, y también que las decisiones paralelas a las vitales pueden romper para siempre cualquier proyecto de futuro.

··········Enlaces a imdb y filmaffinity.

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