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··········Ésta es de esas pelis en que su promoción, y alguna entrevista con sus autores, presenta una visión que a mí me resulta lejana. Ellos hablan continuamente del protagonista como un pobre loco que ha perdido el contacto con la realidad, perdiendo su personalidad en la de la persona a quien imita profesionalmente, Elvis Presley. Yo no veo tal cosa, sino más bien a un tipo solitario que, enfrentado a la falta de amor en la gente a la que él querría estar unido (madre, exmujer, hija), toma una decisión que le permita al menos generar una leyenda, una suerte de respeto post mortem.

··········Siendo como es una película tristona, de lugares viejos, iluminación triste, sudor, falta de alegrías… tiene a cambio una cierta cantidad de fragmentos de canciones del Rey, emocionantemente interpretadas por el protagonista, y eso hace que no salga uno buscándose el prozac en los bolsillos.

··········En todo caso, el personaje está tratado con más respeto que cariño. No hay burla ni ñoñerías. Tampoco complejos de superioridad ni abandono en la pobreza: se tiene un don, esa expresión tan yanqui que aquí es apropiada, y no se trata tanto de vivir de él, como de servirle, expresarle, esto es, compartirle.

··········La opción de contar más con los hechos, el movimiento continuo de Elvis, que con diálogos, nos deja un poco lejos de la argumentación sentimental que le lleva a Graceland. Y quizás las escenas allí son un poco alargadas. Pero son cosas menores en el conjunto de una peli triste, pero digna y casi hermosa.

··········Enlaces a imdb y filmaffinity.

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