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··········Pasan más de veinte minutos de película antes de que aparezca Marilou. A partir de ese momento, la peli va bajando de interés para acabar con una resolución un tanto televisiva, que esquiva incluso los problemas legales derivables de los hechos que hemos ido viendo durante el metraje, dando en una escena final tontorrona y floja.

··········De esos primeros veinte minutos me gusta casi todo, hasta la música, pero sobre todo la descripción de la depresión, tan irracional como comprensible, y la interpretación gestual del actor, que cuenta tanto y tan bien.

··········Luego ya se trata de ir hilando sucesos, de ir otorgando más confianza y cariño a la relación de los personajes. Pero de una forma un tanto plana; por ejemplo, el uso del monólogo sobre pintura, que bien podría servir como medio explicativo, como trasunto de los sentimientos del pintor (más allá de que haya dejado de pintar continuamente a su abuela), se queda en una mera narración con un par de referencias a la que la chica sólo puede responder con “cuánto sabes”, en vez de dar lugar a un proceso de comprensión.

··········Sí tiene interés la idea de la necesidad de relaciones nuevas, incluso forzadas, para romper ese sinsentido vital que emana a veces de las que ya tenemos anquilosadas, así como el redescubrimiento de qué hay debajo, cuánto y qué importante hay debajo, de relaciones que se han vuelto superficialmente insoportables, cuando se compara con el desamparo. Y también cómo las pautas de relación adulto preocupado y represor / adolescente inconsciente y peleón se reproducen vía convivencia incluso cuando se sale de la relación familiar y edudora.

··········Poco más: una playa que me gusta en su simpleza (arena, sol y mar, pero acotada como un jardín, sin grandes perspectivas), y anuncios publicitarios y de fomento de turismo del Departamento patrocinador.

··········Enlaces a imdb y filmaffinity.

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