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··········A mí este coreano me suele gustar mucho, desde la impresionante “Oldboy”, anterior a esta bitácora, a la escacharrante del cyborg y alguna otra comentada aquí. Hay gente que, cuando se pasa a hacer cine en Hollywood parece prescindir de sus saberes y otros mantienen lo que les hace especiales (para eso no hay mejor broma que la de Haneke, quien directamente repitió –no rehízo- “Funny games”). Pues bien, de este hombre lo que me fascina es la capacidad de comunicación visual, de construcción de sensaciones con imágenes aparentemente bien insertas en una narración más o menos realista. No es que sea subliminal, en absoluto, pero el efecto en mí es el de la publicidad subliminal: me saca momentáneamente de la historia, me agita, me sorprende, me inocula… y me vuelve a dejar en la trama, con un ligero escalofrío y predispuesto a leerla de otra manera.

··········La presencia, mucho más que ocasional, de estos recursos audiovisuales (que me recuerdan a los buenos momentos de Medem o, por poner un ejemplo más cercano a esta peli, a la oreja del inicio de “Blue velvet”) no llega a alterar el carácter de thriller de esta peli. Como tal, la historia es atractiva en lo que tiene de persistencia –y consecuencia- de los conflictos familiares, aunque ciertamente hay algunos elementos no demasiado verosímiles (la soltura de una persona institucionalizada desde la infancia, especialmente) pero da una sensación más de voluntario despojamiento y concentración en unos pocos elementos de trama, que de descuido.

··········Hablando en tópico, la violencia es a la coreana: esteticista, repentina, físicamente cruel, pero no es continua ni se complace en el gore.. Y el otro gran elemento que me gusta es la descripción de un proceso educativo (solo aparentemente centrado en la caza), que ha formado a la protagonista joven para ser capaz de sobreponerse a la seducción y, disfrutando de ella cuando puede, le permite no perder el control de su vida en manos de otros.

··········Enlaces a imdb y filmaffinity.

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