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··········Esta peli usa dos elementos para enfriar su relación con el espectador y con la trama que cuenta. Por una parte, una intérprete –que ocupa pantalla la mayoría del metraje- hierática, por otra, una cámara antinatural (con panorámicas en granangular) y omnipresente (no mira, sino que te cuenta todo el tiempo que está ahí, moviéndose como un gato aburrido). Ambas cosas se suavizan conforme avanza la película.

··········El caso es que yo lo paso bien. La historia tiene su fuerza como hechos pasados y su energía como reparación (de la tríada verdad / justicia / reparación de la memoria histórica). Pero además, construye muy bien el desarrollo del descubrimiento de los hechos pasados, en parte mediante la investigación que hace el personaje principal, en parte a través de una suerte de analepsis que no se corresponden con la memoria o la narración de uno u otro personaje, sino que crecen en paralelo, dándonos a los espectadores el regalo de ir conociendo la verdad sin necesidad de esperar a que la sucesiva búsqueda de pistas y testigos la elucide.

··········Me parece una narración terapéutica. Cuántas veces no hemos construido en nuestra cabeza la reparación de una ofensa o un daño, cómo no empatizar con quien proactivamente hace realidad una de esas construcciones mentales. Y me gusta también el concepto de la imagen (fotográfica y audiovisual) como fuente de información a la vez que como contemplación de los caracteres: la arriesgada elección por la reportera del muchacho del patín es la consecuencia de que su ataque al furgón policial no sólo cuenta, sino que expresa una manera de vivir la injusticia, de pelear.

··········Enlaces a imdb y filmaffinity.

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