Etiquetas

,

··········La película es completamente teatral, no sólo en las formas del guión (un largo diálogo entre dos únicos personajes) sino en la decoración (tres cuadros en torno a una construcción absurda de hormigón basto, presunta absurda oficina que habrá que justificar luego en algunas frases). Pues bien, el prólogo, fuera de esa teatralización, me parece más interesante. Por un lado por el humor ucrónico (la acción es cuatro años posterior a la fecha del estreno: décima bota de oro para Leo Messi, tercer rescate de la UE a la economía española y… ¡al fin! algunas bombas destrozando construcciones inútiles de la orgía corrupta de las obras públicas), por otro, porque le otorga un sentido al diálogo posterior. Además de un sentido simbólico, poniendo en paralelo una crisis social y la personal de la que van a hablar los personajes, también como prueba de la imbricación de una y otra, de cómo esta tremenda estafa del capitalismo es un elemento tan conformador de las personalidades como las enfermedades o las relaciones familiares y amorosas.

··········Ese largo diálogo a dos es bastante irregular. Tiene momentos de interés y la intensidad apropiada, pero también giros extraños que dejan a los actores un poco descolocados y a los que yo no veo mucha funcionalidad. Especialmente porque lo que aportan esos momentos fuera de lugar ya lo está dando otro fuera-de-lugar: unos insertos de cada uno de los actores en un medio diferente y en blanco y negro, que completan el diálogo con dosis de monólogo interior.

··········Si ya en conjunto no me parece una película redonda (el desafío formal es fuerte y no me parece que lo supere como otras obras teatrales filmadas), lo peor es que hay que soportar el divismo de la directora quien, lejos de dejarnos meter en el drama y vivirlo emotivamente, pasa la gran mayoría del minutaje esforzándose en hacerse notar: como en la última peli de ella que comentamos aquí, la cámara se agita (no el ligero temblequeo a la moda: se agita), desencuadra, corta caras… el único recurso de la anterior que aquí no se usa es el desenfoque. Con lo cual, mientras uno intenta entrar en los sentimientos compartidos y las estrategias no compartidas de los personajes (sí, ya oigo a C. indignándose: ¿estrategias?, ¿has dicho estrategias?), tiene que soportar a la directora distrayendo, agitando la manita como si fuera un personaje infantil que asomara entre bambalinas y saludara a lo largo de la trama.

··········Enlaces a imdb y filmaffinity.

Anuncios