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··········Una peli que sólo interesará a los devotos de cierta forma narcisista del amor: los personajes declaman su necesidad de tener una relación con una pareja, la construyen, la destruyen… , pero si uno intenta deconstruirla, esa relación amorosa se compone de… relación amorosa. Los personajes tienen una vida profesional, probablemente tienen otros amigos, familiares, hasta tienen hijos, pero todo pivota sobre: ¿estoy enamorado?, ¿estás enamorada?, ¿me miras poco?, ¿miras a otras? En un momento dado, un personaje, ante la desagradable posibilidad de que elementos vitales ajenos a esa visión del amor irrumpan en la historia, se queja: “¿acaso soy yo un notario de provincias?”; en otra ocasión, uno habla de la revolución y es difícil contener la risa.

··········Los actores son atractivos, el vestuario elegante, una de las casas, maravillosa, hay una coreografía vistosa. Incluso, en la manera de narrar, hay ese juego de una voz en off que ocasionalmente narra lo que en realidad vamos a ver o estamos viendo, que es algo que a mí me gusta para de vez en cuando, porque restablece la distancia del espectador con la narración, mediante ese recuerdo de, eh, que yo te estoy contando esto, no eres tú quien está dentro de la historia.

··········Pero a mí no me interesa. No se trata sólo de ese romanticismo moderno como único centro de la acción, es que incluso me resultan difíciles de entender los personajes –más allá de la comodidad de colgar a uno la etiqueta de maldito de pelo revuelto, barba siempre de dos días y petaca de licor, a otra la etiqueta de persona alterada por un trauma no superado…-, en sus enamoramientos (quiá, digamos en sus emparejamientos porque aquí no hay pasión, brûlant? ni los mecheros) y en sus desenamoramientos.

··········Enlaces a imdb y filmaffinity.

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