Etiquetas

··········La primera media hora, la película parece centrarse en la crítica a un sistema médico-farmacéutico que, en un entorno capitalista, no tiene como único objetivos la salud pública y la individual, sino la garantía del flujo de abundante dinero para accionistas, directivos y médicos colaboradores a costa de personas en situaciones especialmente dolorosas (depresión clínica). Lo cuenta, y no lo cuenta mal, sino con naturalidad: la farmacopea como objeto publicitable, la renovación de versiones de los medicamentos, la visitación médica y el fomento de la prescripción, la investigación del producto sobre los pacientes; incluso la hipocresía del control estatal: como empresa farmacéutica puedo invitar a comer a los médicos, siempre que al menos haya cinco minutos de “negocios”.

··········Pero, a partir de ahí, la película da un giro a un thriller con una historia de vueltas y revueltas de guión (cherchez les femmes!). Confieso que en algún momento me pierdo, porque no soy yo muy rápido de entendederas, pero me da la sensación de bien trabado (aunque algunas sorpresas se explican en momentos muy cortos). No creo que este giro desbarate la película: la hace más comercial, pero no desvirtúa la intensidad de la crítica. Y esta segunda parte añade además otro buen elemento para la meditación: el poder institucional del Estado sobre cualquiera a quien se diagnostique una enfermedad mental, ejercido a través de los “expertos”, los especialistas de presunta neutralidad, en cuyas manos queda a menudo no sólo la catalogación penal de los actos, sino las consecuencias de privación de libertad.

··········También me parece bien dialogada. Y creo que es meritoria la interpretación (y hasta el maquillaje) que ha de conseguir mediante cambios sutiles que empaticemos y dejemos de hacerlo y volvamos a hacerlo… con un mismo personaje.

··········Enlaces a imdb y filmaffinity.

Anuncios