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··········Extraña película que recuerda mucho a “El imperio de los sentidos” de Nagisa Oshima, pero que es un año anterior. Está a años luz en calidad formal, ésta es de una sobriedad sin elegancia, con una música ausente un buen rato (lo que se compadece bien con la reducción del ambiente a apenas un dormitorio, de la historia a apenas dos personajes) para entrar inopinadamente.

··········Sí tiene, en fin esa locura de la pasión, en la que los impulsos sólo son de verdad cuando no tienen límites. O como decía el Marqués de Sade: siempre un paso más. El exceso sexual que derivará aquí como en la de Oshima va también acompañado de los excesos de la comida, del alcohol y del tiempo; me gusta ese concepto del exceso como el producto de una pasión, una entrega total, y no algo comandado por un gusto concreto.

··········Pero la peli en conjunto no me dice mucho. Por una parte, esa escasez en las formas, que no va acompañada de un minimalismo elegante, sino que parece más bien un apresuramiento o una falta de recursos. Pero, sobre todo, porque me parece que se me escapan muchas cosas. Hay, por ejemplo, un subrayado continuo del concepto del nombre propio, con irrupciones de éste sobreescrito, como si el título y un subtítulo de la peli se nos recordara a cada rato. O una patrulla policial (sin relación con la trama) que se nos muestra de vez en cuando, más como un decorado que como un contrapunto simbólico.

··········Enlaces a imdb y filmaffinity.

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