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··········El contexto, en esta peli, es un grupo neonazi, pero lo esencial del contenido es un proceso educativo de un casi adulto. O al menos, es de lo que mejor habla la película. En otras películas españolas sobre grupos juveniles fascistas, el enfoque estaba más en el proceso de socialización o virilización por medio del grupo (como en “Camada negra”), o en el odio en la defensa de un régimen de privilegios (como en “Siete días de enero”); ésta es más actual, porque es un nazismo cuya militancia es obrera o lumpen y es un reactivo a la pérdida de bienestar o seguridad de las clases populares, con el enemigo mal determinado, estando por tanto más en la línea de Le Pen en Francia o el Amanecer Dorado griego. Aunque en ese sentido es también una peli útil por lo explicativa (más aún teniendo por su fisicidad un público objetivo juvenil), creo que se queda escasa. Es cierto que en una escena en una casa compartida, la protagonista da en dos frases una lección de conciencia de clase, pero la relación entre esa necesidad de protección de clases sociales populares y una oportunidad de negocio para gente sin escrúpulos se queda en sólo dos momentos, uno poco significativo (no sabemos si lo que paga el pequeño hostelero es un abuso, en todo caso no es una extorsión) y el otro un tanto chusco (la repentina autoconciencia del proceso por parte de un muchacho que más que a pensar o analizar la estructura económica de la realidad se ha dedicado a follar y a pelearse durante toda la película).

··········Pero, ya digo, es que la película va más bien a narrar un proceso de educación, de recuperación, fundamentado en una tríada que conocen bien los maestros de escuela: paciencia, constancia y amor. El efecto de estas disposiciones de ánimo en un carácter aún maleable es lo que resulta más hermoso de ver. Cierto que la película parece tener, precisamente por tratarse de un proceso no lineal, momentos indefinidos, ambiguos, pero creo que se explican bien y hay una imagen que lo podría simbolizar: un suelo fregado, con un solo camino, lleno de curvas, que lleva a un reposadero, ¿y ahora qué?, pues habrá que esperar a que se seque para poder salir. Como todos los buenos aprendizajes, el camino conlleva sufrimiento y el dolor de cada estancamiento o retroceso golpea también a los maestros: llanto que se entrega como una ofrenda en fotos de fotomatón.

··········En algún momento, la peli puede parecer un poco estereotipada, pero en conjunto no lo es. Cierto que los personajes se vuelven un poco tópicos (el muchacho, el exboxeador) por la voluntad de no contar mucho sobre ellos (lo que lleva a que nuestro cerebro rellene esas ausencias con lo que recordamos a retazos de personajes similares) y lo que queda es un poco de plantilla, ese hermano muerto tatuado, esa entrega al alcohol tras un fracaso. Pero los diálogos no suenan a repetidos, los actores te permiten entrar en la trama y se relacionan perfectamente entre ellos. Se usa bien el atractivo físico e incluso la filmación del boxeo se queda en un interesante punto intermedio entre la lejanía de cámara con algún primer plano de las pelis clásicas y las apabullantes tomas a cámara lenta y con sangre en fuente que es más común ahora (hay algo de eso aquí, pero contenidamente).

··········En fin, que la peli me parece interesante y muy visible, pero se estropea mucho con un final al que no le veo mucho sentido argumental. La última pelea de Carlomonte y el plan posterior de contársela de otra manera al héroe no tiene mucho sentido si el objetivo es evitar un enfrentamiento… ya que necesariamente se va a sustituir por otro mucho más dañino anímicamente. Pero es que además nos cuentan que esa argucia falla desde el principio porque el boxeador no es tonto, así que la desaparición de Carlos Bardem se torna absurda, y el sacarle tras el primer bloque de los títulos de crédito no lo arregla precisamente.

··········Enlaces a imdb y filmaffinity.

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