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··········Una película de terror gore, que da lo que avisa, pero nada más. Así que para hacer subir la adrenalina a empujones puede valer. Sin embargo, creo (y me sorprendo yo mismo de escribir esto) que es más una peli para ver en televisión con amigos y cervezas (o en cine de verano, en todo caso) que en una sala normal. Y ello porque esas formas de ver suelen aportar humor y ganas de hacer risas y es así como esta peli rinde más. Sin embargo, sus autores parecen esquivar ese tono para hacer un gore serio: los tres momentos más divertidos, por ejemplo, están en circunstancias tan tensas, tan de acción, que difícilmente generan risas si no estás viendo la peli en grupo: un declarativo “¡vais a morir tooooodos!” por parte del sujeto del averno; la transmisión buco vaginal del mal y un momento en que una chica, a punto de ser alcanzada por una zombie malintencionada, y atrapada por el peso de un automóvil 4×4 sobre su muñeca, dice algo así como “¡venga, hombre, ya está bien!” y da un tirón para escaparse dejando la mano tras de sí.

··········La peli es eficiente dando sustos y provocando las bascas y los escalofríos de la exhibición de casquería y, sobre todo, de los filos rondando (o no) ojos, lenguas, etc. Elegante de luces, un poco rígida de maquillaje a veces, pero en general creativa.

··········Eso sí, bastante tonta, en más de un sentido. Es normal en una peli de terror intentar conectar con miedos o culpas del espectador: aquí no deja de intentarse, pero de forma un tanto burda y sin continuidad (miedo a la locura, arrepentimiento de no haber cuidado a quien se debía); así que todo queda en el derramamiento de sangre (desbordamiento, más bien). Una hemorragia inacabable, porque si un western acaba cuando muere el último indio, en una peli en la que los posesos se zombifican, las sucesivas muertes (incluso de la misma persona) no son sino capítulos.

··········Pero tonta sobre todo en el desinterés porque en la historia cuadren las cosas. Pequeñas chapucillas continuas: una vela encendida en un sótano en el que nadie ha entrado en tiempo (no digo la vela encendida, sino que a nadie le sorprenda), una foto de los protagonistas con uno o dos años menos cuando tiene que hacer muchos que nadie pisa la cabaña visto cómo está, una instalación eléctrica de alimentación desconocida, un tipo cuyas manos hemos visto siendo fracturadas que, poco después –cuando hace falta, claro- enarbola un arma y golpea con ella con soltura. Alguna más gorda, como que el prota –en medio de una orgía de sangre, golpes y muchísima maquinaria herramienta (como Texas chainshaw massacre, pero un cobertizo lleno), se entretiene en construir… ¡un desfibrilador! (ahorrémonos el problema técnico de cómo circula la electricidad a través de unas jeringuillas de plástico), cuando aún no sabe que se va a arrepentir de haber matado a alguien. Aparte de la habitual confusión, como en tantas pelis, sobre cuáles son los poderes concretos de los malos, porque aquí pueden hacer de todo (creedme), mientras no se les mate correctamente, pero si les encierras tras una puerta con una cadena, oye, pues como que se cortan.

··········Aviso para frikis: hay que ver los títulos de crédito hasta su total final, por homenajes a la anterior peli y eso.

··········Enlaces a imdb y filmaffinity.

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