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··········Se presenta como una comedia de los sesenta de Shohei Imamura. Es cierto que tiene algún tono cómico en algún personaje, algo de caídas y de gestos graciosos, o bromas como que sea un cartel publicitario de una compañía de seguros el que detenga en el último momento a un suicida; pero es sobre todo una peli neorrealista, sobre un momento histórico y unas posiciones de clase, de situación de las personas frente a la necesidad y la riqueza, a la vez que frente al orden legal y el delictivo. En ese género, sí que tiene toques humorísticos, pero más bien por vía irónica: la lectura en un momento dado de un texto escolar sobre el Japón (tan lejano de la realidad, me temo, como cualquier libro de texto en cualquier momento y país), hacer desarrollar el gran enfrentamiento final en medio de una piara asustada y desbocada y, en fin, el tema de la película, en el que una ciudad portuaria japonesa vive de la basura yanqui, simbólicamente (burdeles, juego) y realmente (los desperdicios de la base son reutilizables en una comunidad más pobre).

··········En cuanto a las formas, es una peli de mucho ruido, gritos, movimiento, cambio de escenarios… Muy italiana a ratos. La cámara es funcional incluso cuando es imaginativa, como usar una toma cenital en una habitación y un giro acelerado como el de un disco microsurco para hacer una elipsis de una violación, o levantarla con grúa como continuación de un trávelin para dar una continuidad al enérgico movimiento de la chica protagonista en la última escena. En todo caso, es meritorio el movimiento en ambientes a menudo muy estrechos y con una figuración coral.

··········La trama resulta bastante compleja, no por lo intrincado, sino por la variedad de grupos e intereses. Pero, en lo esencial, es la historia de una pareja joven en un entorno que ofrece variedad de posibilidades de desarrollo personal, pero todas bastante chungas: prostitución, matrimonios de conveniencia, ser miembro de una banda, obrero de una fábrica, extorsionador, comerse la sanción por el delito de otro para obtener recursos y prestigio social. La necesidad (crecer es lo que tiene) de tomar decisiones que le sitúen a uno en ese mundo, a un lado o a otro de los distintos sistemas de normas. Y la presión de una parte (ella, más inteligente) sobre la otra (él, más fatuo) a la hora de tomar decisiones, motivada por un amor a años luz de ese romanticismo tontorrón, y más relacionado con la utilidad de la construcción de una pareja frente al mundo.

··········Enlaces a imdb y filmaffinity.

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