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··········Extraña película que se estrena en mi ciudad un tanto esquinadamente. Pasó por Sitges y me cuenta el hombre de “Artistic Metropol” que, a raíz de verla, Spielberg contrató al director para la siguiente secuela de “Parque Jurásico”. Digo lo de extraña no porque sea difícil a la vista, sino porque es una amable comedia, que acaba siendo romántica, donde la parte del argumento que es de ficción científica adquiere una utilidad metafórica.

··········La peli es discreta, barata, sin grandes alharacas. Los efectos especiales -que se presuponen en una peli con una máquina de viajar en el tiempo- son escasos y simples (y funcionales). A mí me resulta agradable, aunque no pueda decir ninguna maravilla de ella.

··········Por una parte, creo que cuenta bien la condición de precario. En una sociedad con un mercado de trabajo tan flexibilizado (léase desposeído de derechos) como el yanqui, la relación laboral con la empresa siempre es provisional y poco dedicada (el vínculo se basa sólo en la amenaza y la necesidad, no en la idea de un trabajo común), pero aquí la protagonista y al menos otro de los personajes es una precaria al estilo actual: gente con preparación que es contratada por muy poco para trabajos simplones, de poco aprendizaje y que es sujeto de las humillaciones de toda la cadena de mando sobre ella; un desperdicio social.

··········Pero aparte de esa visión social, la amorosa, que suele interesarme menos, aquí está atravesada por el concepto del viaje en el tiempo. No el de la máquina de transportarse, sino que todas las búsquedas amorosas están cargadas con una percepción de su proyección en el tiempo, hacia el pasado o hacia el futuro. No sólo en los protagonistas: hasta al joven hindú, cuando se le convence para que interactúe, el argumento esencial es crear un recuerdo para visitarlo desde el futuro. Pero especialmente en los tres protagonistas. El periodista senior que busca un traer al presente el pasado para verse desbordado por un presente que lo mejora, pero que se trunca si intenta desplazarlo al futuro; la chica en la más habitual búsqueda de un momento en el pasado a partir del cuál liberarse de una culpa, pero que, caída en el amor presente, es consciente de que el viaje al pasado le daría un futuro a su chico que se lo quitaría a ella. Y el osado científico (con un coupé amarillo, como mandan los cánones), que sí ha entendido que el gato de la caja a la vez está y no está, cree estar por viajar para recuperar una relación que, si existió, no se perdió allí, sino en la recreación que su cabeza ha hecho años después. Todo este lío no lo es viendo la peli que, ya digo, entra fácil.

··········A cambio tiene algunas tonterías de guión (¿reporteros de prensa sin una sola cámara, sin una grabadora?, ¿fuerzas de seguridad supersecretas vestidas con la gabardina de uniforme y que no intervienen pase lo que pase y a las que se para simplemente avisando –sin enseñar- de que tienes un carnet de prensa?, habría que verles con antidisturbios españoles o mossos de esquadra). Pero el humor, sin ser escacharrante, es bastante constante y, aunque sea apenas un poco, muy poco realmente, hay algún planteamiento sobre los viajes en el tiempo desde el punto de vista de la simultaneidad cuántica: no hay como una latita de boy scout para guardar clicks de famóbil como elemento clarificador.

··········Enlaces a imdb y filmaffinity.

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