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··········Si bien como película no me parece gran cosa, sí la considero interesante por su tema. Aparte de ello, creo que está bien usar el vínculo de las guerras carlistas y los desconocidos foralistas liberales, como trasunto del propio Egiguren, alguien claramente en el bando constitucionalista, pero muy capaz de entender lo que pasa por la cabeza de los otros.

··········Las formas, eso sí, no van muy allá. En algunos momentos hay una cámara dudosa y temblequeante (en tomas completamente estáticas), así como un montaje demasiado voluble de la misma secuencia, filmada desde tres cámaras (un tipo hablando en un sillón), que más que aliviar de una presunta rigidez, despista. Por lo demás, si bien las tomas de relleno (esas alas de avión, ese hacer la maleta en un hotel) tampoco consumen mucho minutaje, no se usa casi nada de la multitud de grabaciones que hay sobre el asunto, confiándolo todo a la narración del propio conspirador. Eso no estaría mal en sí pero, como ya digo, luego no se confía en su capacidad de comunicar, y se anda trasteando en el montaje. Digamos también que Egiguren no es un prodigio de la comunicación verbal, pero eso no es imputable al cineasta.

··········Lo que sí importa es el relato de ese proceso de conversaciones que arranca durante el final del gobierno de Aznar, entre miembros del PSE-EE y de HB, que luego se convertiría en un proceso negociador de Rodríguez Zapatero con ETA, tregua incluida, y que finalizaría con el asesinato de dos civiles en el atentado de la terminal T-4 del aeropuerto de Madrid. Siempre es interesante conocer los entresijos (hasta donde se pueden contar), así como las diferencias entre Josu Ternera y Thierry.

··········Pero aún más atractivo es el concepto de conspirador. Aquí se usa esa palabra casi como un homenaje a Avinareta y a Pío Baroja, pero en realidad lo que hay debajo es más el concepto de traidor. Una persona que, por su cargo político y por amistad, tiene que acudir a los entierros de los militantes de su partido que van siendo asesinados por ETA y, a la vez, está hablando con personas cercanas a ésta en un aislado lugar, con ansias de solucionar las cosas. Ya en esta otra película, en la que también estaba el que en ésta es el director, se decía que en estos procesos al primero se le llama traidor y al último gilipollas. En este caso, y desde el otro bando, Egiguren sabe que muchos no van a entenderle jamás, que para siempre llevará encima el reproche de una parte de su gente. Y, sin embargo, tiene la cabeza de saber si eso se puede sacrificar a cambio de conseguir algo para todos.

··········No aparece ni en imdb. Enlace en filmaffinity.

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