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··········Con la escucha de las canciones de este hombre que aparecen en la peli (casi todas las grabadas) bastaría, pero además me parece un documental hermoso (los primeros veinte minutos) e interesante (todo el tiempo). No es que me gusten todas las canciones, algunas con una orquestación por detrás que parece de crooner, pero otras, aún con sólo una porción de letra leída en los subtítulos, son impresionantes.

··········Los primeros minutos, cuando se debe (por fuerza, por falta de material fílmico de los finales de los 60) recrear los ambientes de Detroit, me parecen muy atractivos, creativos sin olvidar que se trata de un documental y entreverando con las aportaciones en el formato clásico de respuestas sin preguntas. También se evitan, salvo unos escasos minutos, esas escenas de la libreta de notas del documentalista en plan moleskine que últimamente salen en tantos documentales de autor.

··········La conjunción del material antiguo con las entrevistas no puede ser homogénea, por la estructura cronológica de la historia, pero me parece que lo poco que hay está bien colocado y aprovechado. No es sólo una cuestión de eficiencia narrativa de la película, de la capacidad de mantener el interés, sino que llega a construir una emoción creciente, con su catarsis y su postcoitum.

··········Pues con todo, y junto con las canciones, lo mejor es el propio personaje. No puedo decir mucho, porque conviene ir a verla sabiendo poco. Pero digamos que eso sí es ser indie, y no llevar un determinado uniforme e insistir en determinadas palabras: es que tu vida esté y persista más allá de tu expresión artística y que, por tanto, seas verdaderamente independiente de ésta y de las consecuencias industriales de ésta. Pero, a la vez, en este personaje, nada de misantropía (en la vida artística, digo, porque fijaos como en casi todas las fotos que se conservan aparece solo), nada de lejanía con las personas para las que canta, sino al revés, el placer de esa relación con una masa humana que no está mediada con la agresividad o la simplicidad (de, por ejemplo, los gritos de un estadio), sino con la música.

··········Una anécdota final. La peli lleva estrenada varias semanas en mi ciudad. Era candidata a un Óscar este año y, efectivamente, lo ganó hace unos días. Pues bien, si vas a un gran supermercado cultural (FNAC) con la intención de comprar (sí, gastar) los discos de este hombre, la respuesta es que no, no lo tenemos, eso es de importación, habría que pedirlo. Independientemente de cualquier otro motivo, la propia incompetencia o falta de viveza de la industria cultural es una de las causas de lo que ellos llaman piratería. Y sin alimentar a un cínico como el ex directivo de la Motown.

··········Enlaces a imdb y filmaffinity.

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