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·········Yo había conocido a este director, Siminiani, viendo algunos de los descacharrantes cortos de “Conceptos clave del mundo moderno” en una cadena televisiva (La 2); en alguna ocasión con él en el plató, si no recuerdo mal, lo tengo por ahí, hablando con Almodóvar. Aparte de divertirme (el relativo a la oficina era uno de los mejores retratos de mi vida que me han hecho), me parecieron inteligentes, originales (tienen ya unos años, y al verlos ahora no lo parecerían tanto) en su montaje, en sus estrategias de repetición. En cierto sentido, además, me parecía que, pese a ser visualmente muy imaginativos, las imágenes parecían siempre subordinadas a la palabra, a la voz poco enfática de la narradora.

··········Cuento eso porque, al oír la sinopsis de esta peli de ahora, lo lógico habría sido no ir, en la sospecha de una película ombliguista de un director sobre sus propios problemas creativos. Y aunque la película, efectivamente es autocéntrica, me alegro de haber ido.

··········De nuevo, la inteligencia en la manera de componer las imágenes como un complemento al relato, pero no como un adorno, sino con una fuerte expresividad, ingeniosa, muy bien montada, con el uso de la repetición que no aburre sino que hace sonreír. Y, pese a la mirada sobre uno mismo, sobre lo que se lee, se escucha, …, no se me antoja nada pedante.

··········Otra cosa es que la sustancia de la historia no me parezca de mucho calado. Acercarse a los cuarenta años para llegar a superar la obsesión de ser media naranja de alguien. Pero aún en esto (y en lo superficialmente contado de las dos relaciones de pareja de que se habla), hay simpatía en la narración. Y, en todo caso, los dos conceptos de viaje (Moravia, Pasolini) y acotaciones sobre cómo nos afecta la ciudad o qué miramos con las cámaras y por qué, son muy sugerentes.

··········Enlaces a imdb y filmaffinity.

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