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··········Una película hermosa, que en realidad son tres: Un corto prólogo romántico, sin demasiado interés argumental, pero que ya anticipa una manera de filmar movimientos por la naturaleza que tienen mucho de documental, pero pasivo, quiero decir, mostrando la voluntad de enseñar, pero sólo lo que sucede, sin construir con el montaje, por ejemplo, hay miradas a cámara de alguno de los extras.

··········La segunda parte, en una triste e invernal Lisboa, me resulta la más interesante como historia. Las relaciones con vecinos, amigos y responsabilidades sociales de una mujer solitaria. Me hacía pensar en las diferentes maneras en las que llegan las personas solidarias a esa dedicación del ánimo. Al contrario que en la mayoría de esas personas, en ésta no hay exhibicionismo ni necesidad de redención, sino una corriente de sentimiento humano que no se puede evitar y que hiere a quien lo padece. Una historia, en fin, triste y nada estereotipada, donde las actitudes, las tomas de postura contienen las dudas y los cambios que suele haber en la realidad.

··········Y en esa historia urbana, de gente envejecida, se produce el enlace, elegante, con una plantación africana en una zona montañosa, durante la época de las colonias. Y, sobre todo, enlace con la propia juventud. Con lo que se vivió con una intensidad aturdidora que sólo un buen narrador, como el que aquí se usa, puede contar sin devaluar, sin convertir en locuras de juventud que mirar con simpatía y conmiseración. La historia que se cuenta aquí me interesa mucho menos, al fin y al cabo un amor loco, pero la forma de contarlo es fascinante.

··········Aunque lo es seguramente mediante muchos instrumentos, destaca uno: la simultaneidad de una narración desde el presente (la voz en off contando, la ausencia de diálogos) con una cercanía, una inmersión en ese pasado, mediante el uso de los sonidos, que no las palabras, de la banda sonora. Para mí ha sido de esas veces que se queda uno prendado de lo que ve pese a no estar formalmente interesado.

··········Y el vínculo, conducido formalmente por la curiosidad de la vida ajena, pero simbólicamente por una música pop, entre las personas y las experiencias que las han construido. Quizás ahí estaba lo que me subyugaba: esa sensación que te dan a veces las fotos antiguas, aquella vieja piscina o esa tumbona, de que allí estabas, eras verdaderamente y, a la vez, que ahora ya sólo eres un personaje de ese tu propio pasado.

··········Enlaces a imdb y filmaffinity.

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