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··········Estaba yo pensando en dejar pasar unos días y leer algún comentario sobre esta peli, para evitar decir demasiadas tonterías. Pero, al echar un primer vistazo, sólo veo laudatorias al Gran Maestro de las que saco poco, así que: Confieso: no me he enterado de nada.

··········Sentado lo cual (si sigues leyendo es cosa tuya), digamos alguna cosa. Ciertamente se trata de dos personajes muy tremendos, y su contacto muy explosivo, digno de verse. Uno comprensible, producto de una incultura previa, de la guerra y de la adicción, e interpretado de modo que dé siempre miedo pero también una especie de empatización falsa, como la que se tendría con un animal asalvajado. El otro personaje funciona muy bien en su faceta de encantador de serpientes, de seductor. Mi problema es que soy incapaz de entender de una manera holística su pensamiento: muchas cositas sueltas, desde la metempsicosis al recálculo del tiempo del planeta, pasando por la hipnosis, las catarsis, las repeticiones atontadoras de las que se supone que sale un nuevo conocimiento (como en tantas otras religiones, especialmente el budismo). Pero no el constructo global, como un orden moral, una religión (o secta, no vamos a discutir por eso). Como tampoco hay mucho del carácter de estafa o de anulación de voluntades, todo ese aspecto público se me queda en el aire.

··········Es cierto que parece que eso es plenamente voluntario: omitir el contenido conceptual de la religión del Maestro, para centrarse en la relación. Bueno, vamos a ello. Tal y como me viene pasando otras veces, las sinopsis hablan de cosas que yo no he visto. Básicamente, se supone que el personaje Quell (un alcohólico más o menos psicótico) se va quedando encandilado con el Maestro, pero luego se decepciona por las incoherencias que ve. Vamos a ver; tal y como está dibujado el personaje no está (ni seguramente ha estado en su vida) en condiciones de comprender, criticar, detectar incoherencias en un aparato filosófico. Lo único que hay (y eso sí me parece que está bien) es la relación peculiar que construyen: una especie de padrinazgo protector que está siempre en el filo de ser percibido como una burla por el ahijado, pero que, a la vez, siendo lo único que realmente tiene, está dispuesto a defender como sea. Pero, ¿esa evolución que decía?, ¿dónde está?, ¿en el viaje en moto?, ¿en dormitar en el cine? Precisamente cuando tendría interés ver el cambio del personaje, cuyos problemas de convivencia sí se nos han presentado en los primeros minutos, cuando podría mostrársenos si ha adquirido algo de relación de respeto consigo mismo o si, por el contrario, ha supuesto tal entrega al grupo que, sin él, el sujeto queda anulado (y ésta sí que sería una buena tesis con los mimbres de la peli), es entonces cuando –pese al largo minutaje- todo se resuelve en dos escenitas que le dejan a uno sumido en un mar de dudas. Supongo que hay que colegir, del viaje a Inglaterra, que Quell se ha transformado lo bastante en cuanto a sociabilidad y autonomía personal. Si a éste le entiendo mal, al Maestro menos que eso: no veo alteraciones significativas en su paternalismo hacia su ahijado. Las tensiones familiares contra Quell se enuncian y desaparecen, la agresión al delegado neoyorquino se presenta y se olvida…

··········Y todo se cuenta en un metraje largo (tampoco se puede decir que sea una peli lenta), a base de postales sueltas (no hay una continuidad ortodoxa en el guión, los sucesos se inician y no se concluyen, las escenas no se derivan de lo que ha pasado antes). Con algunas canciones de época bonitas pero con el resto de la música más bien molesta. Y algunos elementos visuales hermosos, aunque normalmente fuera de sentido (como el desierto de Arizona).

··········Enlaces a imdb y filmaffinity.