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··········A lo largo de toda esta peli, se van sucediendo momentos decepcionantes. Cierto que no son esenciales, pero hacen que uno vaya perdiendo la atención. Desde fallos de continuidad (un café en la mano o en la mesa, tonterías, pero cuando eso te salta a la vista, es que la escena no te está atrapando), a desarrollo de los personajes (con un viudo cuyo carácter y actitudes cambian con una flexibilidad digna de gimnasta, pero poco creíble), pasando por momentos torpes, como el frasquito de medicina, su ocultamiento, las explicaciones, la falta de reacción ante éstas. Pero, sobre todo, hay un montón de cuestiones en el guión que resultan, más que chocantes, imposibles.

··········Es cierto que el giro de la sorpresa final en la trama procura explicarlas todas, pero no logra algo esencial: que todo lo que sucede quepa en un muy escaso número de horas. No basta con una pala para que haya tiempo de cavar, no basta con una identidad falsa para que haya tiempo de vaciar una casa en un ratito (vamos, que los de atrezzo han tardado mucho más en montar y desmontar el escenario). Pero eso en cuanto a contradicciones internas, si uno intenta situar la trama en un país razonable, entre la hora del fallecimiento, el levantamiento del cadáver, el depósito del cuerpo en la morgue, la obtención de sucesivos permisos del juez de instrucción y, ya en plan eficiencia digna del Señor Lobo, no más de dos horas después del suceso, de noche, fuera de la ciudad, la policía tiene un expediente (en papel, con carpeta verjurada, pegatina identificativa, etc.) que ha traído quién sabe quién y que es un informe completo de una abogada, no hay manera. Por no hablar de que al menos media docena de policías conocen al dedillo los recovecos del edificio, al que han llegado hace un ratito.

··········Aparte de eso, la peli abusa de la música, bastante invasiva, y de un conjunto de ruidos (lluvias, portazos, motores, …) que, sobre ser un truco facilón para intentar mantener la tensión, pisan algunos diálogos, haciéndolos inaudibles. Y, marca de quien no confía mucho en el guión para atraer durante todo el metraje, sustitos menores y agua, mucha agua: ya hemos dicho que estamos fuera de la ciudad (¿para que no huela a cadáver?), hay bosque, claro, llueve como si hubiera motivo, hay rayos y truenos para aburrir. En un momento dado (no estropeo gran cosa), el guionista se siente seco, y hace llover dentro del edificio.

··········Esta continua facilonería es lo que me molesta, más allá de algunas cosas difícilmente explicables (los miedos en el ascensor sin techo, el tarjetón de invitación, lo optimista de esperar que la reacción natural a oír sonar el móvil de un cadáver sea cogerlo, en fin).

··········Enlaces a imdb y filmaffinity.

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