Etiquetas

, ,

··········Una parte importante de su largo metraje sería de las que a uno le gustaría llevar niños al cine, pero como la peli es más que eso, quizás hay un par de ratos en que un chico se desentendería.

··········Aparentemente, una película muy religiosa. En realidad no; en principio podría incluso parecer un tanto cínicamente antireligiosa (del “nadie conoce a Dios hasta que se lo presentan” al peculiar politeísmo sincretista de Pi, pasando por la respuesta del Pi adulto al escritor sobre “encontrar a Dios”), pero no lo es: simplemente se queda en esa religión que ayuda y consuela, en la religión anterior a su propia normatividad. Y, en realidad, casi más de la religión como paradigma del relato, de la narración que construye un mito que permite interpretar al realidad, situarse ante ella y actuar. Y a la vez, la libertad del narrador (“ponme tú el final”).

··········De esas películas con numerosos efectos especiales (de las que no se habrían hecho quizás si la técnica no permitiera hoy crear de todo en pantalla sin mayor riesgo), pero que no alardea a cada momento, que no los marca como quien vende la capacidad de la empresa encargada. Sí que se exhibe golosa en ciertos momentos (sueños, noches estrelladas) porque son aquellos en los que la historia pide magia; pero en la continuidad de la peli, entran con total facilidad.

··········Muy eficiente además en la filmación en un espacio aparentemente infinito (el mar) y realmente estrecho (la barca), y también en la comprensibilidad de escenas importantes que deben suceder deprisa (como el abordaje de la lancha de salvamento durante el naufragio).

··········Una peli, en fin, espectacular, de las que sirven para explicar por qué algunos seguimos yendo a las salas en tiempos en que parece que todo sería visible en la pantalla de un ordenador.

··········Enlaces a imdb y filmaffinity.

Anuncios