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··········Tanto en las formas como en muchos detalles del guión, esta peli intenta resultar más efectista que sincera o nítida. Así, hay mucha toma aérea vistosa, con planos sobre el mar o el desierto, siempre tan resultones, mucho plano de ojos bonitos con montaje de fragmentos rápidos y superpuestos. Pero, sobre todo, en la historia hay un montón de detalles para impresionar que conmigo resultan contraproducentes, porque suenan tan tremendamente falsos, que parecen seguir un listado de lo que hay que meter en una peli para que se parezca a las yanquis que obtienen taquilla.

··········Así, hay todo un juego de persecuciones a pie, en coches, en barcos…, cuando se trata de coger a una persona perfectamente localizable, sujeta a una nómina, con residencia conocida, familia, etc. Se llega a extremos tan absurdos como hacer que esa persecución pase por un almacén de grano (sólo para filmar una caída sobre éste, ni siquiera aprovechándose más de unos segundos). O, ya en el propio inicio de la peli, la muy improbable misión de dos ambulancias entrando a toda velocidad en una ciudad recién bombardeada para dirigirse, como guiados por gps a un edificio concreto y a dos personas heridas concretas (en medio de una hecatombe). Espectáculo, en fin.

··········Pero esas cosas no tienen importancia comparadas con la construcción del guión en la que se colocan. El problema esencial es que los malos, del CESID, están muy preocupados y muy activos persiguiendo y buscando algo que ni ellos ni la persona a quien persiguen tendrían por qué saber que existe. Eso es lo esencial, pero en torno hay más inconsistencias: un asesinato en la playa en el que el autor se va tranquilamente, dejando el cadáver con todo tipo de huellas, e incluso abandonando ahí el vehículo en el que el asesino ha llegado. Un jovencito que es capitán, médico, conductor de rallies y espía en sus ratos libres. La extraña negociación a cambio de la familia (en unas circunstancias, ya digo, en que el negociador y su familia están plenamente integrados y son localizables hoy, mañana, pasado…). La divertida discusión de bar, en la que resulta que contribuir al saqueo de Irak es la manera en que el ejército español nos defiende. O la peregrina idea de que la prensa comercial española se dedica al periodismo de investigación enfrentándose al Estado.

··········Digamos, al menos, que la enseñanza moral de la peli tiene interés. De los tres personajes implicados en los hechos iniciales, el que no se plantea cuestiones éticas triunfa; el que las tiene, pero se mantiene en el sentido común, muere (Dios, se sabe, expulsa a los tibios de su boca); y el que teniéndolas las respeta, acaba mal. En todo caso, el personaje más digno de la peli es el médico iraquí que expulsa, a mano desarmada pero sin contemplaciones, a los militares armados extranjeros que le han traído una de sus víctimas al hospital.

··········Enlaces a imdb y filmaffinity.

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