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··········La peli se compone de dos elementos: uno, el mejor, se abandona pronto, que es la relación de un grupo de amigos entre sí, pasados quince años de sus juergas juveniles. No es que tenga mucho de interés, pero si hay algunos actores que construyen personajes que entran razonablemente (junto con los otros acartonados herederos de las teleseries). En todo caso, allí no hay mucho que sacar y sí alguna explicación tonta (como la de los antecedentes psiquiátricos).

··········Y lo demás, es una de esas historias de catástrofe milenarista, en la que sobreviven unos pocos. Este componente, con estar vistosamente filmado, es un poco más tontorrón que la media (y ésta está bien baja). Geográficamente, un tanto absurdo (¿qué hay en España que haya que andar más de un día seguido antes de llegar al primer pueblo?, ¿cuál es la distancia entre una parte alta de los Pirineos y un bonito puerto costero?, ¿sin asentamientos humanos en el camino?) y científicamente otro tanto (un pulso electromagnético –que afecta hasta a los relojes de cuco- como explicación principal, pero que es compatible con que un avión comercial siga volando hasta que convenga al guión que se caiga en un maizal -¿maizal entre los Pirineos y la costa?, bueno, dando un rodeo…- como elemento perturbador principal, pero que luego resulta un efecto secundario de algo tan místico como la desaparición instantánea).

··········Naturalmente, si reincido en ver este tipo de pelis es, entre otras cosas, porque no soy nada purista en esto de la verosimilitud científica. Más bien, al revés, cuanto más loco, más divertido. Ahora bien, aquí se hacen giros repentinos (del pulso a las desapariciones y de éstas al misticismo) que le dejan a uno sin saber a qué atenerse. Pero es que, además, estas pelis o muestran vistosamente la hecatombe o contienen una visión, una admonición sobre el futuro, …, ese tipo de cosas. Y aquí, cuando llega el momento de las explicaciones, le toca a la presuntamente más choni darlas, y todo se queda en una frase y media, en la línea de “no se entiende nada, a ver si mientras lo vamos pasando bien”. En fin, un poco patético, una flojera metafórica. También aburre un poco el repetido principio (que debe ser una asignatura que se repita en todos los cursos de la facultad de guionistas) de que, si hay un grupo y hay problemas, la gente se irá separando por los motivos más banales e irá cayendo.

··········Tiene algunas cosas interesantes, pero pocas: el paisaje y algunos juegos con los animales (aunque haya que traerse incluso un circo, que ya es rizar la cosa). O, demasiado vagamente, que igual hemos desaparecido hace tiempo y, como las estrellas, sólo queda de nosotros la luz que habíamos emitido.

··········Enlaces a imdb y filmaffinity.

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