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··········Hay un momento en la peli en que Cuerda, quien interpreta a un personaje, le hace decir que tiene un cáncer terminal. En los títulos de crédito hay un agradecimiento a un hospital madrileño que está a más de 700 kilómetros del lugar donde se desarrollan y se filman los hechos. Aunque no es un pensamiento racional, acabo hilando estos datos con el hecho de que esta peli es una chapuza bastante infumable.

··········Aparentemente, lo es por las interpretaciones de los actores (salvo alguna excepción), pero conforme uno le da más vueltas, en realidad es que ni los actores tienen por dónde coger la historia, como nos pasa a los espectadores.

··········Aunque todo está lleno de agujeros, descuidos y chapuzas, lo esencial de la historia es que, por motivos que desconozco, estando pensada para narrar dos momentos temporales de tres personas, uno en su adolescencia, con unos primeros amores y otro veinte años después, se escoge interpretar la primera parte con niños. Niños-niños (apenas ella un poco más desarrollada). No es banal, sino que, con toda lógica a la vista de sus 9 o 10 años no hay ninguna historia de amor visible. Son niños que se mueve con intereses infantiles, sin ambigüedades (más allá de un casto beso en la mejilla). Por ello, cuando sale el letrerito de “veinte años después”, asistimos a una escena rarísima en que la chica reprocha al que viene de fuera que no haya atendido su amor en ese tiempo, y que ella ya está con el otro; la sala se revuelve incómoda y todos tenemos la sensación de que el proyeccionista se ha saltado un rollo. Los títulos de crédito iniciales presentan a esos actores como “niños”, los finales, como “adolescentes”.

··········El fallo en esa ligazón de los dos momentos temporales es básico, porque se supone que es lo que complica y enriquece a los personajes cuando se ven profesionalmente enfrentados entre sí veinte años después. En ausencia de eso, todo resulta extraño y fuera de lugar.

··········Pero es que aparte de eso hay mil tonterías. Desde fallos de continuidad (como la escena de exteriores de Cuerda, que tan pronto se ha vuelto hacia el otro personaje por su izquierda como por su derecha), como un folleto de un orfanato del ISM donde se lee “Sanlúrcar de Barrameda”. Absurdos como que un guardia civil, como parte del informe que hace a sus superiores sobre un seguimiento, incluya una foto de un polvo que ha hecho por vicio. O como que un montón de contrabandistas de pueblo estén esperando que la pareja de la guardia civil salga del bar para, en la habitación contigua, levantar el tapete de una mesa de billar y… emoción, suspense, aparece un mapa de Europa y el cacique local les cuenta que hay mucho contrabando por las costas griegas y sicilianas. Son escenas tan absurdas (en esto destaca una entrevista entre el cacique mafioso y una periodista) que dan la sensación de que estén sacadas del relato de los hechos de algún sumario penal y se hayan metido con calzador.

··········Si yo tuviera buena memoria, podría seguir con mil cosas: el silencio de una ayudante de peluquería se compra, en 1989, con un sobre con 10.000. ¿Diez mil qué? Si son pesetas, es menos que lo que se le debe de finiquito, si son duros, es menos de un salario mensual, euros no hay, así que ¿son dólares?, ¿en un pueblín gallego? Y no sólo detalles de atrezzo, también en las secuencias de acción, como una lancha planeadora huyendo de otra de la Guardia Civil, que se da la vuelta, 180 grados, para pasar al lado de la perseguidora ¡y salpicarles!, sin que el conductor de la benemérita se moleste siquiera en aflojar la velocidad (ya que el perseguido le viene de frente); para qué si no lo pone el guión.

··········Por no marear, solo una cosa más: se abandonan los propios elementos que se han puesto en la historia para darle un tono poético o un dramatismo más íntimo: se habla de un poema (del que es verso el título de la película) que ni se lee ni se declama jamás; y un personaje padece una forma menor de epilepsia, ausencias (que curiosamente no le incapacita para un oficio de armas) que no se muestran jamás (en la escena del ataúd nos dicen de pasada que la ha habido, pero ni la muestran ni a esa altura de la peli sabemos qué es lo que tiene el crío).

··········Enlaces a imdb y filmaffinity.

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