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··········Un thriller de esos en que, a la manera de Tarantino, se muestran diálogos banales entre algunos personajes, divertidos de puro cutres, y que contrastan con los de los otros, de mayor nivel cultural y, sobre todo, profesionales del ramo. Y con una música cuidada.

··········También es una peli de robos y tiros, pero en la que es especialmente interesante el paralelismo de la mafia con el mundo empresarial, no contando grandes asuntos, sino en las negociaciones de intermediario y ejecutor. Queda además reforzado por la metáfora continua que enlaza el capitalismo con la vida mafiosa, realizada curiosamente mediante la inclusión en la banda sonora de discursos y debates de la primera campaña de Obama para las presidenciales. Como en una partida de mus (a la madrileña, no a la castellana), todo lo que se dice con la boca puede (tiende a) ser mentira: especialmente los conceptos de comunidad, pueblo (o, como dice nuestro monarca: remar todos con fuerza y unidos… aunque el barco vaya en la dirección que quieren ellos). No es que sea una película de clase, claro: a la manera yanqui, la reacción frente a esas mentiras no es colectiva, sino individualista, competitiva, peleona.

··········Lo que define al matón protagonista se supone que es su necesidad de mantener la distancia, incluso física, para no empatizar e implicarse con sus víctimas, pero luego en realidad veremos que se hace acompañar por el Kid. Inconsistencia menor, pero que desluce una personalidad que debería ser redonda.

··········Enlaces a imdb y filmaffinity.

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