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··········Una pedantería sólo aparentemente intelectual, que me hace ir pasando de la curiosidad a la incomodidad, llegando al fastidio. Con la vaga sospecha de que llamo pedante a aquello que no entiendo, me voy a la Real (no al real, que se acabaron las fiestas), que dice que pedante es persona engreída y que hace inoportuno y vano alarde de erudición, téngala o no en realidad. En este caso, la definición valdría bien sólo cambiando erudición por intelectualidad. Los pedantes, aun de distintos calados, nos reconocemos bien, así que fiad.

··········Supongamos que la peli hablara en serio de lo que parece que habla, y que tiene para mí indudable interés: qué es el dinero, qué la acumulación, qué la posesión, qué implica un sistema económico incapaz de estabilidad o de equilibrio. Si realmente quien la escribe (sea el novelista DeLillo, sea quien ha hecho la peli) tiene una serie de tesis sobre el tema (o al menos una serie de preguntas interesantes) fracasa por completo en transmitirlas de una manera articulada, coherente, comprensible en ese vehículo que es una peli (que no es un libro, con nomenclátor al final e índice de conceptos, donde se pueda subrayar, resumir, volver atrás y adelante, …). Si el intento no era transmitirlo articuladamente, sino por vía simbólica, la cosa es más dudosa; en mi opinión tampoco funciona, aunque no se puede negar que hay algo sugerente en el viaje a través de la ciudad, refugiado en un blindado y, a la vez que atento al gobernalle (de los propios negocios), consumiendo: alcohol, comida basura, sexo; siendo la ciudad (anía) incapaz de alcanzar al héroe de ninguna manera efectiva. Algo hay ahí, pero ya digo que conmigo no funciona, porque mi humor se va nublando conforme avanzamos.

··········En el teatro clásico, algunos autores (Calderón, Shakespeare) se ponen también serios y sentenciosos, pero son conscientes de que no están escribiendo para alardear de lo mucho que han pensado, sino para contarlo: de manera que las ideas fuerzas se repiten suficientes veces, o se van construyendo y enunciando con los sucesos de la trama, y son ideas que devienen de la historia, y casi siempre a la vez la arman, la continúan. Pueden expresarse en diálogos densos, pero son eso, humanos comunicándose. En esta peli, las lumbreras que van saliendo (en lo académico o en lo intuitivo) no articulan nada, sino que van soltando una frase efectista tras otra, sin mucha ligazón; si en vez de estar en una sala, estuviera uno escuchando a alguien hablar así, no cabría más respuesta que pedirse otra cerveza, por favor. Esta voluntaria utilización de la peli como contenedor de monólogos tan confusos como aparentemente resultones se expresa ya descaradamente cuando, en una falta de naturalismo deslucida, los personajes intercalan sus monólogos fingiendo dialogar cuando cada uno está a lo suyo (como en la charla final de la peluquería), o cuando algunos personajes dicen, entre frase y frase “ahora tú me dirías que…”, eliminando así todo diálogo, como en algún personaje de Jardiel (sólo que ahí tiene gracia).

··········Yo, en fin, no saco nada de aquí. No enterarme de lo que me cuentan me pasa a veces (con una frecuencia creciente), pero normalmente me entretengo. Aquí no. Por cierto, la sinopsis que podréis ver en los medios (¿¡”la era del capitalismo se acerca a su fin”!?) no se corresponde mucho con la realidad, lo que me lleva a pensar que probablemente nadie (ni el responsable de hacer esos resúmenes para la prensa) la ha visto con alguna atención.

··········Enlaces a imdb y filmaffinity.

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