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··········Una peli que no aporta nada nuevo al argumento original de Ph. K. Dick, ni a la versión previa del año 1990. No hay nada que reelabore o complete esa historia tan sugerente. Por el contrario, se degrada hacia una peli mezcla de persecuciones de coches, tiros, peleas del tipo de artes marciales (con algunos vuelos de esos un tanto antigravitatorios. Salvo que uno tenga una intensa afición a esos elementos, la peli aburre.

··········Pero es que además es bastante torpe. Tiene algunas inconsistencias muy típicas del cine de acción, como esa de que un conjunto de personas A quieren matar a otra B, y la persiguen, disparan sin cesar y sin puntería una y otra vez, hasta que la acción se detiene porque ambos grupos se van a explicar sus posturas o para intentar colar algo de emotividad o alguna cosa que mueva el argumento hacia delante y, en esas circunstancias, ese montón de personas A misteriosamente olvidan que tienen que matar a B, hasta que el guionista se aburre, aprieta el botón y empieza la ensalada de tiros y de falta de puntería. Pero ese tipo de inconsistencias despierta casi ternura por su repetición en todo el cine malo de acción; aquí hay otras más gordas. La esencial, porque hacer perder todo sentido al guión, es la relación entre metrópoli y colonia. Después de habérnoslas presentado así (y no es banal en una peli yanqui-canadiense, ver a los británicos como los dominadores de una colonia en otro continente), resulta que la primera va a invadir a la segunda; ¿invadir?, ¿un territorio colonizado?, ¿acaso hay un gobierno local que ha dejado de ser cipayo?, ¿no era la resistencia quien se oponía al poder? En fin, un sindiós.

··········En cuanto a los inventos y chorraditas tecnológicas varias, muy poca cosa: el teléfono dentro de la mano (que resulta ser, decepcionantemente, eso: un teléfono dentro de una mano), unos interesantes pero muy agresivos multiobservadores, el magnetismo en las autovías y la deschavetada y simpática idea de un túnel, de Australia a Gran Bretaña, para ir a trabajar por las mañanas (y volver por la noche) sin más problema (sin muerte por aceleraciones y tal) que la inversión gravitatoria de cuando te pasas a la otra parte del planeta; vamos, unos metros más abajo que donde llegan las líneas nuevas del metro de Madrid.

··········En cuanto al entorno, todo está lleno de homenajes a películas famosas. No sin algunos conceptos confusos, como los soldados robot (en plan clones de La guerra de las galaxias) que sólo se distinguen de los miles de soldados humanos (en plan guardias imperiales) en que tienen la barriga hueca, sin que tengan funciones diferenciadas y tal.

··········El aspecto físico de la ciudad es el ciberpunkiano de Blade runner. Como veo la peli en castellano, me pierdo todo posible matiz que se haya hecho con los idiomas, como en aquélla, aunque probablemente no haya tal. Pero sí un detalle: si bien las calles están llenas de letreros en chino y japonés (además de en inglés,claro), no deja de haberlos en cirílico (quizás en homenaje a la germanía rusa de Clockwork orange) y, al menos en las motos, ¡en coreano!

··········Enlaces a imdb y filmaffinity.

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