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··········Una película en un tono moroso, aunque a mí no me aburre en ningún momento. Por medio de un detallado seguimiento de la cotidianeidad de la vida de un matrimonio, se nos da sin necesidad de diálogos muchos datos para entender el carácter de la relación; una de esas parejas construidas no desde el enamoramiento juvenil, sino desde la conciencia de la prevejez sobre lo mala que es la soledad.

··········Me parece elegante de maneras, nítida, muy buena usando los espacios arquitectónicos domésticos y urbanos (genial el viaje desde uno a otro barrio, reforzado con música de Philip Glass, que cuenta mucho sobre la historia de Elena), con actores sobrios y creíbles.

··········La historia, sin embargo, me parece que no da para mucho. Entendámonos, lo que se cuenta es la toma de una decisión grave y sus porqués, pero sin demasiados matices. De este mismo director, en un fin de semana aciago de marzo de 2004, vi otra peli, “El regreso” (aún no existía el Zampando…); como en ésta, el problema es de responsabilidades familiares, pero la decisión que toma allí el padre es mucho más compleja, afectivamente terrible y expresa con más dureza las consecuencias de esas responsabilidades. Elena también tiene que plantearse una dura decisión pero, no sé, más obvia, digamos. Lo que esta peli muestra mejor que la otra, con una mirada un tanto cínica, es si tenía o no sentido la decisión tomada, si no debería haber, por encima de las responsabilidades familiares, las sociales de no fomentar un sistema de valores dañino: la familia es mostrada con una mirada bastante dura. Me gusta, y asusta, que se use qué programas televisivos se ven para calificar a una persona.

··········Enlaces a imdb y filmaffinity.

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