Etiquetas

··········Las pelis con niños -y más aún si hablan, crecen, se ríen- entran con facilidad y resultan casi siempre agradables. Es fácil por eso, si no hacerlas, que debe ser especialmente difícil tratar con ellos con tanto aparato por medio, sí venderlas, atraer público.

··········Pero esta peli trasciende esa facilidad porque, aunque jugando con desparpajo esa carta de buscar los gestos bonitos, las sonrisas encantadoras, los bostezos tiernitos, no deja de hablar de lo que quiere. Por decir lo que no me gusta, creo que no se molesta en elaborar un documental sobre la experiencia concreta (clases de filosofía a niños entre sus tres y sus cinco años de edad), que la analice, muestre su éxitos y sus problemas, su desarrollo, sus costes, sus consecuencias. Se ha optado por algo que es más fácil y quizás menos productivo: vamos a pasarlo bien mirando discurrir a estos chicos. Es inevitable recordar aquel genial programa de los gallifantes.

··········Naturalmente, exagero. La peli cuenta mucho y de muchas cosas, de lo que hablo es de que lo hace en plan impresionista, esquivando hacer una tesis. En todo caso, esa vaga sensación de facilidad queda enseguida anegada por el placer que es escuchar y ver esta película. Además de presenciar el proceso de crecimiento, que a algunos nos fascina, de aprendizaje (no ya desde un curso a otro de los tres que se narran, sino desde el comienzo de una discusión a su final), emerge a cada rato la muy valiosa información sobre cómo han interiorizado las criaturas la normativa social, el imaginario colectivo, el sistema de valores. Y, sobre todo, la relativa facilidad –a esa edad, claro- de poner en cuestión todas esas cosas sin más armas que las propias de un cerebro en formación, que aún no conoce ni cuáles son los límites reales del significado de las palabras. Más tarde, el prejuicio será más estable; en este estado de cachorros, el lábil cerebro de esta chiquillería se muestra dispuesto a reconstruir el significado de los conceptos más abstrusos.

··········La insistencia en centrarse en un subconjunto de determinados rostros, si bien es una entrega a su fotogenia, a su expresividad, permite también observar el funcionamiento de dinámicas de grupo entre ellos, que tal vez se diluyera dando entrada a más miembros de la clase.

··········Dedicar hora y media a contemplar este festival rousseauniano es, en fin, una de las mejores maneras de emplear ese tiempo. Y mientras soplamos la vela, damos las gracias a las maestras de escuela (y a los padres que han dejado generosamente filmar a sus hijos, entendiendo que son de la tribu y no una posesión personal).

··········Enlaces a imdb y filmaffinity.

Anuncios