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Es lo que tiene Agosto, que te obliga a ver pelis por las que en circunstancias normales nunca pagarías.

Así que voy a ver ésta, de la que no espero nada, pero que durante los primeros 40 minutos me entretiene e incluso me hace reir un par de veces. Porque la protagonista, además de bellísima, es patosa. Y esa combinación me encanta. Así que durante esa primera parte los protagonistas se pasan el rato tropezándose y cortando en seco cualquier atisbo de romanticismo pastelón a base de llevarse golpes ridículos. Es una simpleza, pero yo me rio.

Luego ya sí, llega el pastel y a lo grande. Un hombre que dice odiar a los niños se hace inmediatamente con los tres de su amada a base de hacer el payaso para ellos (parece que con eso es suficiente), y sacrifica su vida de libertad y placer conscientemente elegida por hacer de chapuzas y canguro a tiempo completo en casa de ella. Una pena, porque lo mejor de la peli es la casa de él, con un ventanal frente al Sacre Coeur, un piano, cartel gigante rojo de West side story, escaleras de madera. Una maravilla.

Ella, mientras tanto, se limita a ser bella.

Y poco más. Unos secundarios histriónicos y a ratos insoportables (el supuesto mejor amigo), mucho enredo tonto y el final previsible.

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