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··········Ya no se puede fiar uno ni de Burman, que es el autor de pelis tan interesantes como “Esperando al Mesías”, “El abrazo partido” y “Derecho de familia”. Esto es una de esas cosas que se suele llamar comedia romántica, en la que no hay humor y la historia de amor es cutre y aburrida.

··········Ya empieza por una escena que me indispone contra la peli (de esas en que se reconstruye una frase de un personaje a base de un montaje troceadito en el que cada secuencia dice una palabra de esa frase. Pero es que a partir de ahí se desarrolla una historia tontorrona. Y es difícil que en una peli porteña los parlamentos no tengan gracia, o enjundia, o elegancia. Aquí sólo hay tres o cuatro frases ingeniosas, normalmente a cargo de personajes muy secundarios, sobre todo la niña. Se desaprovecha la metáfora del póker, no dejando ver ninguna baza completa, se desaprovechan personajes que probablemente pretendían hacer reír, como el médico, se desaprovecha esa especie de antropología del judaísmo bonaerense que aparecía en otra pelis (con referencias interesantes, que no se desarrollan, como la interpretación cabalística de las palabras verdad y mentira, o el grupo musical rabínico –que uno no alcanza a saber si es una broma o no-). Debe haber también un pacto entre la productora y un determinado grupo musical, que nos castiga con un tema que quizás a la gente de Rosario de cincuenta años le diga algo.

··········En fin y sobre todo, aburrida. Los dos temas que asoman, la mendacidad como patología psiquiátrica y las razones por las que tener hijos, quedan en el aire, la primera porque no se desarrolla y la segunda porque no se pasa del esquema “si nos queremos, debemos procrear”.

··········Enlaces a imdb y filmaffinity.

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