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··········No soy la primera persona que lo escribe, pero es más coincidencia que plagio: si se describe esta película, argumento y personajes, se diría una peli mil veces vista, con recursos dramáticos facilones (niñita llorando incluida). Y sin embargo, qué gustazo de peli y que sensación de diferencia en lo que, probablemente, es sobre todo el buen oficio.

··········Antes de que alguien se apunte a verla, aviso de que contiene suficientes dosis de violencia a la coreana. A mí no me parece que abuse; de hecho, el gore está sólo cuando corresponde a la acción y a menudo se trata de la violencia ritualizada de esas peleas contagiadas de los movimientos de las artes marciales y, cuando no, apenas se muestra en fogonazos.

··········La realización me parece eficiente, especialmente en el ritmo, en la capacidad de centrar y hacer espacialmente comprensibles las escenas de acción. Pero sobre todo en el dibujo de los personajes: no sólo la pobre niñita sufridora, sino también el héroe de maneras oscuras y discretas, con su pasado terrible sobre los hombros. Es así como se hace: mientras que Hollywood a menudo este tipo de personajes no son sino su propia imagen tópica, aquí son personas y es de su reducción, de su resumen, de la que sale el tópico, pero limpio y vibrante, porque tiene detrás una persona. Y, además, al menos cuatro de los secundarios, mafiosillos de diverso poder, están también perfectamente definidos en sus personalidades, bien distintas. Ya los policías –por lo demás, bastante eficientes- son más tópicos, pero es que tienen una función de interludio humorístico en el guión.

··········Además, quien lee esta bitácora lo sabe, soy especialmente crítico con ese formato en el que el héroe viola todas las normas para protegernos, y al final nos salva, y debemos estarle agradecidos… a él y a quien viole las normas, sea un poli torturador, un antidisturbios, un juez o fiscal que protege a quien se corrompe. Qué diferencia. El héroe, aquí, impelido por su memoria y por la demanda de la desprotegida (¡qué frase de la niña!: si no te odio es porque ya sólo me quedas tú) es consciente de la gravedad de lo que está haciendo, al punto de llegar a la escena del garaje (aléjate que va a salpicar) sabiendo que ha de pagar sus actos en una catarsis autolítica (nada de la medalla que le pondrían a Bruce Willis –o a José Coronado- y que él rechazaría orgulloso). Y además, habiendo tenido el oficio que tenía antes de lo que narra la peli, no parece haberse traído a su vida actual la fuerte carga ideológica que se le supone.

··········Dos notitas más: esta buena película hay que ir a verla casi fuera de Madrid (más allá de la eme treinta, incluso) mientras que los distribuidores nos meten bastante basurilla en las salas de cine de autor. Creo haber comentado alguna vez algo sobre cómo la violencia en estas pelis coreanas suele prescindir de las pistolas, creía yo que por motivos estéticos (cómo comparar un tiro con una buena pelea con cuchillos curvos); aquí se menciona de pasada algo que me hace pensar que la legislación coreana sobre posesión de armas de fuego debe ser tan dura que no sea frecuente que los delincuentes las porten.

··········Enlaces a imdb y filmaffinity.

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