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··········Las pelis de políticos estadounidenses en campaña electoral, que son ya un género, suelen resultarme siempre interesantes. Yo creo que es porque hay una cierta desvergüenza en enseñar las tripas del sistema, no ya en sus corrupciones y fallos, sino también en lo que se asume como normal -y que a algunos nos puede parecer un tanto marciano- en uno de los sistemas de representación política que mejor han funcionado como refuerzo y protección de un sistema económico concreto.

··········También es frecuente en estas pelis que, sea por ingenio de los guionistas o porque contraten a expertos en campañas electorales, los diálogos (especialmente los discursos, los tratos candidato/candidato y candidato/prensa) sean brillantes. Añádase a ello que la gente sea guapa y ligue con elegancia, y ya tenemos algo agradable de ver.

··········Personalmente, y hay que tener en cuenta que yo estoy muy alejado de la cultura norteamericana –y no me refiero sólo a mi ignorancia-, me parece que algunos sucesos que para la trama son esenciales resultan flojos para los efectos que provocan. No me refiero al principal (una cuestión de alcoba, de esas que resultan devastadoras para las expectativas de un político; uno siempre se pregunta cómo es que esta pandilla de puritanos eligió a gente como J. F. Kennedy) sino sobre todo a una reunión, sobre cuya existencia (que no sobre sus efectos) pivota la trama. Que dos personas, trabajando en dos bandos diferentes, no puedan reunirse sin provocar desastres resulta extraño; de hecho, en los primeros diez minutos de peli ya habían coincidido en público sin que nada obstara que hubieran podido tener un diálogo privado.

··········No es lo único que parece elaborado con descuido: en un momento dado novecientos dólares parecen un problema terrible (en gente que parece ganar eso al día). Y, cuando habría que explicar qué hace que obtener el respaldo del tercer candidato a cambio de un cargo sea una terrible traición, todo queda en que una vez dijo una frase desafortunada sobre la ONU.

··········En cambio, me parece muy interesante la ambigüedad final del protagonista, que acaba funcionando mucho mejor como representación de un cierto cinismo eficiente -que sospecho que es frecuente entre los políticos profesionales-, que el propio Clooney. Cuando uno ha sido burlado, por qué no salvarse uno mismo y su ambicionado futuro a la vez que lo que queda del proyecto.

··········Enlaces a imdb y filmaffinity.

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