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··········Una peli de ficción científica que no lo parece, porque se presenta más como un drama amoroso y familiar. Pero lo sustantivo de ella es una cuestión que va un poco más allá de las asimovianas leyes de la robótica. El concepto de robot libre.

··········Para mi gusto, se inclina demasiado al melodrama de triángulo amoroso, donde realmente no se aporta gran cosa, desarrollando poco lo que realmente es original y sustantivo en la peli, los conceptos de inteligencia sentimental y de libertad y autonomía de las máquinas. Cierto que el tema está, pero el espectador tiene que elaborar a solas lo que esas cuestiones implican, porque la historia anda que si miradita, que si besito, que si pelea. Por decir más cosas que no me gustan, hay una cierta pobreza en los diálogos, lo que no deja de ser curioso porque en algún momento se hace la autocrítica de que un personaje recite diálogos esperables y bromee sobre su previsibilidad. Y luego, algunas de esas inconsistencias de la ficción científica, como que andemos con robots de una capacidad humanoide casi total, y la gente siga conduciendo automóviles, usando papeles para dar clase en la universidad, o que se oigan frases como “apaga la luz al salir” (cuando las puertas se abren diciendo “puerta”). Pero bueno, hay una voluntad de hacer una ambientación retro, lo que disimula un poco estas inconsistencias.

··········Sí que me gusta mucho el efecto especial (porque casi es uno sólo, más allá de los autómatas) de la representación visual de los componentes inmateriales del cerebro, porque reúne algo que me parece muy interesante, que yo creo que vi por primera vez en “Johnny Mnemonic”, uno de los primeros ciberpunk filmados, y que ahora a ningún muchacho le parece ficción (gracias a las pantallas táctiles y los nuevos empleos de los dedos y sus distintas movilidades como mecanismo apuntador de un procesador), como es la manipulabilidad de la representación gráfica de conceptos. Lo reúne, digo, con el extra de su proyección aparentemente externa a la maquinaria; y con una visualización estética bien hermosa.

··········Pero, en fin, ya digo que la historia desmerece. Hacer que el disparador de la trama sea la contratación de un experto que ha de llegar de Australia a Suiza para contribuir a fabricar un robot de un nivel… que ya saben realizar los que le contratan, pues chirría bastante. Por no hablar de que la conjunción de un gato libre, pero que no orina, y un Lluís Homar que le deja a uno la casa como los chorros del oro, y a quien se le pueda bajar el nivel emotivo cuando uno quiera, hace que cualquier avance de la robótica a partir de ahí sea absolutamente innecesario.

··········Enlaces a imdb y filmaffinity.

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