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··········Creo que es Roman Gubern quien compara esta peli con el cine snuff. Recuerdo que cuando la vi de estreno me pareció una peli importante e impresionante (por entonces yo respetaba mucho a Wenders). Filmar los instantes últimos de una vida, y como un acto de amor de un amigo, no como trabajo periodístico o documental, ya se ha hecho unas cuantas veces después; de las que yo he visto, la mejor es “Las alas de la vida”.

··········¿Cuál es el requisito para no estar haciendo una suerte de pornografía? Sólo se me ocurren dos: o cuentas y muestras la relación amistosa, haciendo de ella el algo que decir, o –tratándose como se trata el moribundo de un gran cineasta, Nicholas Ray- lo que filmas es una especie de testamento vital. En la peli de Wenders hay algo de ambas cosas, pero a mí me parece que poco. Lo entrañable de la relación no es mucho (no, en todo caso, lo suficiente para filmar la obscenidad del avance del cáncer de pulmón), porque casi todas las escenas están mediadas por el propio acto de filmar, de hacer interpretar escenas de docudrama; apenas hay algún momento de verdadera relación entre Ray y Wenders. Y la, digamos, sabiduría de NR sabe a poco: de la peli que él estaba intentando hacer apenas se nos muestran unos minutos (y mediatizándolo con el acto de verla por parte de una serie de gente), de la dirección del “Informe a la Academia” de Kafka no más que unas indicaciones banales al intérprete, de la conferencia sobre “The lusty men” apenas un concepto. Que sí es de interés, y más en un anciano moribundo (la posibilidad o no de volver a casa, de reencontrar el refugio donde se creció), pero a cada momento se corta para filmar al equipo, como si tuviera más importancia recordar “¡eh!, ¡fijaos!, ¡estamos filmando una agonía!”.

··········El caso es que se queda uno con la sensación de que es una peli fallida y, por ello, una especie de falta cometida contra Ray (como las patéticas escenas finales de los técnicos bebiendo y diciendo lugares comunes en el sampán que lleva las cenizas por el río Hudson) y una autocaricia al ego de Wenders.

··········En cuanto a las formas, sí que me parece apreciable el efecto del juego de la doble filmación (el equipo de WW en cine, el equipo de NR en vídeo), desarmando, evidenciando con las diferencias de texturas, la trampa que es la construcción de la realidad en los documentales.

··········Enlaces a imdb y filmaffinity.

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