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··········Es inevitable recordar a Rick  (café americaine) recomendando al general nazi que no entraran en ciertos barrios de Nueva York. Aquí los extraterrestres invaden el planeta, pero en un punto concreto, y poco recomendable: un barrio kenloachiano de Londres.

··········A partir de ahí, una peli razonablemente divertida, con un buen ritmo y que a menudo esquiva lugares comunes. No siempre, habrá la escena de acercarse a la mirilla y llevarse un susto, pero a cambio hay otras en las que uno espera que el susto o el movimiento vengan de donde siempre, y no. Entre las ideas buenas, que la explicación científica que suele construirse en estas pelis sobre el porqué de los alien, o sus debilidades, o su llegada, y que normalmente está a cargo de algún científico que no es escuchado por sus colegas, aquí quede a cargo de alguien que fue en alguna ocasión a alguna clase en la universidad y que a veces ve los documentales de la National Geographic.

··········No tiene mayor enjundia, pero es una peli simpática para adolescentes. Hay un momento (segundos) en que se pone seria para hacernos ver que esa chavalería de bandas en barrio marginal va a ver a los marcianos como uno más de los ataques sin cuento que reciben del Estado, y que, como siempre, se encuentran sólos ante los problemas.

··········El muchacho protagonista, que asume el papel de héroe-combate-monstruos porque las circunstancias (y la lealtad a su grupo) le obligan, se encuentra con que otro personaje (la enfermera) rebaja continuamente su heroísmo recordándole que es el tipo de tío capaz de atacar a una mujer entre cinco. Por ello, la puesta en riesgo de su vida no parece sólo una consecuencia de su condición de líder de su bandita, sino que es también una redención.

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