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··········Quizás la película menos social de las cinco que he visto de los hermanos Dardenne. Aunque también sea una peli de servicios sociales, no es tanto una historia de clase o posición social cuanto un cuento de desamor y de amor.

··········En ambos casos, esos sentimientos pueden ser un tanto incomprensibles. Ni del padre que abandona ni la peluquera que recoge tendremos una historia que les explique, pero no importa porque es con el chaval que aprendemos esos dos sentimientos: la terrible conciencia del desamor y la deliciosa sorpresa de ser querido. En ambos casos, y como corresponde a un humano en pleno proceso formativo, los sentimientos tardan en calar, en hacerse masticables por él y en permitir que la vida crezca integrándolos.

··········Si uno contara la historia, se pensaría que la peli no puede ser cómoda, pero es hasta agradable. Yo diría que principalmente por la elección del punto de vista del chico y por los intérpretes de éste y de la mujer. La agotadora actividad del chaval le permite no ir mostrando sentimientos, sino dejar que los acumule y estalle repentinamente. Y la peluquera está tan sorprendida como podemos estarlo nosotros de un sentimiento que surge de un abrazo defensivo y que se convierte en un pivote tan esencial como para prescindir de un amante que pretende tomar decisiones por ella.

··········Una película que puede parecer pequeña, pero que a mí me parece muy bien dirigida, muy rítmica y que –sin argumentar- muestra bien sentimientos que nos son cercanos a casi todos. Y que explicita el sagrado vínculo de los niños con sus bicis.

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