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··········Una de esas pelis agotadoramente decididas a ser de culto, sin demasiadas posibilidades de lograrlo. Desesperante montaje entrecortado, zooms repentinos, autofoco… Un actor con el que no me entiendo. En fin, ese tono un poco pedante de estar haciendo algo intenso e intelectual, cuando la historia no llega muy allá.

··········Y el caso es que tiene algún interés para mí. No como ficción científica, desde luego; aquí la original idea de un planeta como la Tierra, pero muy como se usa sólo para contar una historia de culpas y redenciones. De hecho, si fuera una peli de ficción científica, lo más significativo no sería que el planeta resulte una visión casi en espejo del nuestro, sino la desasogante realidad (que al parecer sólo notamos en el patio de butacas, y no en la peli) de que a cada escena está mas cerca, con una velocidad de impacto bastante notable (aunque no altere ni las mareas).

··········Pero en fin, eso es casi en broma porque la peli, ya digo, trata de otra cosa. De cómo es de difícil desembarazarse de la culpa (incluso cuando el Estado te ha ayudado a purgarla desde el punto de vista social), de cómo cuesta evitar la atracción hacia el hecho o sus supervivientes, de con qué torpeza podemos intentar pagar con lo que sabemos hacer, amar. Lo que pasa es que el interés de esas ideas se malbarata un poco cuando se usa la idea planetaria para resolver el asunto, porque se hace sin sustento argumental (no hay el más mínimo motivo para presuponer que ahí no ha pasado lo que aquí sí) y sobre todo porque supone un giro en el mecanismo de la redención, que pasa de ser un acto volitivo, de retribución hacia la víctima a un soñar con que las cosas no han pasado.

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