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··········No se le puede negar cierta coherencia a que una peli que deja pasar más de media hora mostrando cómo se aburre un tipo aburrido sea aburrida. En fin, supongo que el personaje le resultara sugerente a alguien; yo no me tomaría unas cañas con él, abrumado por su conversación y su vida interior.

··········El caso es que el relato mejora en cuanto aparece la niña, aunque sea por su naturalidad. Pero se tarda otra vez un buen rato en plantear la verdadera historia de una cría asustada y un padre absentista. Al final, todo va a pivotar sobre una escena, un escueto diálogo. No me quejo, esto funciona bien muchas veces, pero cuando lo hace suele haber una tensión creciente, aunque sea soterrada o un interés en lo visual o, qué se yo, en la música.

··········Aquí, si uno quiere ponerse en la historia de ella, y no en la del millonario diletante y huero, tiene que inventársela. Dejarla así sólo apuntada, y con una última escena de redención basada en el abandono del mismo coche en el que le hemos visto preso en la dilatada primera escena, quedaría mejor en un corto que en este largo.

··········Quizás exagero un poco, porque no soy yo muy de sutilezas. En todo caso, la actriz niña funciona y hace agradable su mitad del metraje. No entiendo a qué viene, en una película que es blanca respecto a la chiquilla, el juego de paralelismo entre las danzarinas de striptease y el patinaje artístico, o el de una mujer en la cama en el momento de dormir continuada con una niña en esa misma cama en el momento de despertar.

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