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Zinemaldia 2011. Sección Zabaltegi

··········Una peli austriaca con un planteamiento muy interesante: el efecto sobre una familia cuando descubre que el padre es un paidófilo que desea a su hija, ya adulta, desde cría, aunque jamás tuvo ninguna práctica de pederastia con ella. Y es esto lo que la hace más interesante: no hay valoración penal posible; el tipo simplemente colecciona fotos de su hija, como cualquier padre, pero se masturba viéndolas.

··········Sin embargo, no habiendo carga penal, sí se dispara una intensa carga moral (que lleva incluso al sujeto a buscar incriminación por alguna vía). La reacción de la familia, aparte de las historias previas entre ellos, es una consecuencia precisamente de que ha de digerir el tema sin la colaboración de la represión del Estado.

··········Es muy sugerente, además, que se haga coincidir en la historia la paidofilia de este hombre con el alcoholismo de varios personajes (incluido él): hay reproche social, pero no penal, para ambos actos, y han de medirse por sus consecuencias sobre terceros, no por la adicción en sí. Por lo demás, su atracción por su hija ha sido perfectamente controlada, y del consumo de alcohol también salió.

··········Y también parece muy interesante que el sufrimiento que se dispara sucede precisamente porque se llegue a conocer esa atracción que, de haber permanecido oculta, sólo habría seguido haciéndole daño a él mismo. El caso en eso es paradigmático: su hija ya es adulta, él no trabaja en una guardería ni nada así, y no parece haber atracción por ninguna otra niña; no es, por tanto, un peligro. Nos contaban los autores en el coloquio que en su país se creó un servicio de atención psicológica para quienes sintieran esas atracciones (sin haber delinquido) y se quedaron asombrados de la cantidad de demanda que tuvieron.

··········Pese al interés del asunto, la peli no me gusta demasiado. Opta por reducir los diálogos al mínimo. La información la vamos obteniendo con cuentagotas. Los personajes, padre, madre, hijo, hija, se mueven de aquí para allá, tienen los ojos rojos, sufren mucho, pero apenas nos cuentan nada. Aparte de eso, no encuentro sentido al disparo de la acción: el hijo de pronto sigue a su padre y descubre el asunto, sin que nos expliquen el motivo para hacerlo, ya que sólo quince años antes pudo tener una sospecha.

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