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Zinemaldia 2011. Sección Made in Spain

··········La curiosa historia de las cajas que aparecieron, ya este siglo, en Méjico y que contenían muchos negativos de Robert Capa, Gerda Taro y “Chim”, casi todos sobre la guerra civil, sirve para hacer una peli que habla también de la memoria histórica, la recuperación de cadáveres de las cunetas, la ocultación de lo vivido durante la guerra a las propias familias, la comunidad del exilio en México, etc.

··········Hay buen material documental, y bien integrado, no es una mera proyección de cientos de fotos, sino de unas pocas pero significativas. En este formato de documental, en que buena parte del metraje son entrevistas de las que se graban sólo las respuestas, sucede con frecuencia que a uno le sobran algunos entrevistados (aquí no sé por qué sale Juan Diego Botto, por ejemplo) y echa a faltar respuestas de otros que sin duda han sido grabadas (hay una arqueóloga forense argentina, de Aranzadi, que plantea muy bien una serie de cuestiones sin que luego las responda), pero en conjunto son interesantes. El desarrollo no es exactamente cronológico, y sabe intercalar golpes emotivos.

··········Hay un tema que la película no esquiva (aunque tampoco lo desarrolle mucho), y que también en el coloquio posterior es tratado por la directora: ¿por qué esas fotos han acabado en un centro de fotografía de Nueva York? Cierto que ahí trabajó un hermano de Capa, pero no se aclaran muchos temas de copyright (las fotos son de tres autores diferentes), y de hecho la maleta fue entregada a un diplomático mejicano, y acaba pasando por las manos de un cineasta yanqui que vive en Méjico. Pero no es sólo una cuestión de propiedad, sino que se entra al trapo de que para un centro de fotografía, se trata de fotos históricas, de interés, novedosas en cuanto a fotografía de reportaje de guerra, etcétera; pero no son fotos que les impliquen personalmente, no son sus edificios los bombardeados, no son suyos los muertos, ni el hambre de los niños, ni el reposo de los milicianos. La emoción pertenece, nos pertenece, a otros.

··········Surge también en el coloquio una crítica a esa visión de la memoria histórica que se queda más en lo familiar: saber dónde está el cadáver de mi abuelo para poder enterrarlo decentemente, saber en qué industria de guerra trabajó la abuela, o por qué los primos son franceses, etc. Hay un olvido de lo que es la memoria colectiva, el derecho de quienes no se rindieron a que se sepa que defendieron a esa República de maestros y colectivizaciones.

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