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Zinemaldia 2011. Sección Sombras digitales

··········Confieso avergonzado que he abandonado la sala antes de que acabara la peli, previendo la cola que habría para entrar en la siguiente en el cine de al lado. Me extrañaría, no obstante, haberme perdido algo sustantivo.

··········La amable china directora de la peli, avisaba de que era aburrida; la francófona directora de la sección de nuevo cine digital chino decía que en absoluto. Son 133 minutos, nueve planos estáticos en el salón de su casa (de la china), en los que aparecen, casi siempre con las cabezas fuera de cuadro, ella (la china), su padre y su madre. Trabajan manualmente y a ratos hablan un poco.

··········Los trabajos, algo de guarnicionería que hace el padre, y unas empanadillas de hinojo y carne que elaboran entre los tres, son casi toda la sustancia de las conversaciones. Alguna vez hay alguna frase más general y en unas pocas ocasiones va desarrollándose un problema laboral que acucia a la familia, y ante el que el padre parece que es un poco pusilánime. Tampoco es que sea una gran historia, pero debe ser el porqué de la filmación.

··········Repito algo que ya he escrito aquí unas cuantas veces (a cuento del cuadro amarillo que cuelga en un museo): hay que entender que un artista necesite a veces hacer algo así, como una fase de su proceso de meditación. Lo que no se entiende muy bien es que llegue una intelectual francesa y nos lo programe como nuevo videoarte chino. Señora: es un vídeo doméstico sin más mérito que una especie de dogma de no montar, no encuadrar, no cambiar enfoque y sólo nueve planos en una peli de nueve cuartos de hora.

··········Todo ello a salvo de que en el último de éstos pasara algo, que difícilmente justificaría la más alargada receta de empanadillas chinas que yo haya visto.

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