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Zinemaldia 2011. Sección retrospectiva Jacques Demy

··········La retrospectiva de este año es sobre un director de musicales franceses mayormente, un tipo de peli que no me llama la atención. Pero este hombre estuvo casado con Agnès Varda, y ella, cuando él estaba aquejado de la enfermedad que le mataría, hizo esta peli partiendo de las memorias de infancia y adolescencia que iba escribiendo él.

··········Un lujo: aparece Varda en la sala y nos cuenta la emocionante historia de la peli, en que, como en tantas otras películas suyas, se cruzan interesantes perspectivas sobre la memoria: los recuerdos escritos de Demy; la dedicación de Varda para convertirlos en una película filmada con él delante, reconstruyendo los lugares donde pasó su infancia, haciéndole elegir a los niños que le interpretarán; y a la vez los recuerdos de momentos muy concretos de su vida que Demy ya había escondido en sus películas y que aquí aparecen citados con gracia mientras esos momentos suceden en la reconstrucción de su vida.

··········Varda nos lo cuenta sin ñoñería, pero con emoción y cariño, y eso nos predispone frente a une película que quizás peca de buenismo, de evitación de conflictos (al punto de que el Demy adolescente tiene que romper un cristal para que nos creamos –nosotros y su padre- que está frustrado y enojado), y en sus primeros minutos de una longitud demasiado corta para mi gusto de los fragmentos narrados.

··········Pero son minucias: la peli cuenta muy bien una pasión por el cine en lo que tiene de básico: narrar, pero con espectáculo. Por tanto, cine pero también marionetas, teatro musical popular, coreografías… Una pasión realizada en años de guerra y postguerra, sin apenas materiales, pero con imaginación y una infinita paciencia. Y a eso, sumar esa mirada que tiene Varda a veces, que siempre te hace ver más de lo que verías: una piel marcada por la edad, una sonrisa a cámara, un chaleco de punto multicolor… y un amor enfermo muriéndose poco a poco, mientras se filma la peli.

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