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··········Curiosa mezcla de sensaciones la que me produce esta película. Uno no podría recomendarla globalmente, y sin embargo a mí me compensa haberla visto.

··········Lo que no funciona es el guión. Hay extraños agujeros en lo más circunstancial (como el vestido del que se habla al final, que nadie entiende de dónde ha salido y dónde ha estado ese tiempo), pero también una especie de indefinición en el carácter del personaje principal, el médico, que de una escena a otra parece tener motivaciones completamente distintas. Elementos que no funcionan en absoluto, como toda la historia de Zeca, su relación con Marilia, su fraternidad que te cuentan pero que no parece estar presente. Analepsis extrañas, como con una falta de soltura narrativa que no es habitual en este hombre (ese contar la historia a la luz de la hoguera con un extraño y minúsculo inserto de una favela, ¿para que nos creamos el acento de Zeca?). Y unos contrastes de tono extraños; por ejemplo, parece que -a la manera de Hitchcock- hay que hacer aparecer al hermano Agustín en las pelis, pues bien, aquí aparece para hacer un chiste (con otro pariente), metido de clavo en el melodrama pero en una escena en la que los dos personajes femeninos no están en esa clave humorística, lo que crea un desajuste. Otro ejemplo: veo la peli con la sala llena y, por sus edades, no es probable que la mayoría de ellos estuviera descubriendo a Almodóvar, sino que presuntamente son seguidores (como yo mismo); pues bien, la escena final que, si no catártica, es un reencuentro, el fin de un ciclo terrible, la apertura de una esperanza de vida nueva… provoca risas en la sala, probablemente no porque la gente no se hubiera implicado en la historia, sino porque se filma de manera chocante, con un corte repentino a “FIN”.

··········Vamos con los sinembargos. Los temas de los que habla la peli me parecen muy interesantes. No ya la carga simbólica de la manera de castigar a un violador, sino sobre todo lo que se cuenta sobre la construcción del deseo. El construir, manufacturar, elaborar el objeto del deseo y que funcione me parece paradigmático del funcionamiento de muchas relaciones y es un tema que está detrás de cómo trabaja la pornografía en nuestros cerebros (pero también detrás de las chavalitas que quieren operarse las tetas para disfrute de otros, de otras manipulaciones de o sobre el cuerpo, como tatuajes, anillados, escarificaciones). Se puede vivir y disfrutar el deseo sobre un cuerpo construido a tal efecto, aunque la persona que habita esa piel (como el actor/actriz porno) sea sustituida en la historia que ese deseo elabora por un constructo artificial.

··········Pero es que, además, la peli se disfruta mucho en lo que hace a los sentidos. La música y las canciones. Y aún más la imagen. No es sólo lo bien escogido que está lo que se muestra (los cuadros, la decoración, el cigarral, el vidrio entre la piedra del laboratorio, los jardines del pazo), sino la luz y el movimiento de cámara (como en Buika o en el saxo) y las cuidadas composiciones (incluso en escenas banales, como la del guardarropa). Pero, sobre todo, esas serendipias visuales tan de Almodóvar: desde la más potente como la reinterpretación de la maja y la condición de voyeur en esa habitación cuya pared es una ventana manipulable a la vida de otra persona; a la más banal como el aspirador que garantiza el minimalismo, la desnudez de esa habitación y esa persona.

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