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··········Otra de estas nuevas comedias españolas que les da como vergüenza hacer reír, y se quedan a medio camino. Simpática sí que es (para quienes somos de anchas tragaderas), pero hacerte sonreír en algún momento no es lo mismo que fabricar una buena comedia, con personajes, enredo y diálogos divertidos.

··········A cambio, hay una cierta dignidad. No sólo en la idea argumental de unos cineastas con una pasión por su oficio (el cine porno) como la de Ed Wood por el cine fantástico: filmar, producir, comunicar y sobre todo pasarlo bien antes de preocuparse por la calidad final y esas cosas de modernos. También en los actores (si contratas a Adriana Ozores ya tienes resuelta media película) que tienden a saber superar a los personajes televisivos que les han dado fama (tienden, vaya, ciertos tics subsisten).

··········Pero, ya digo, se renuncia a desarrollar los elementos divertidos (por ejemplo, una recuperación de los trabucos lingüísticos del portero de “La gran familia”) en favor de tres historias de amor que, al menos, se resuelven sin ñoñería, y que no consisten en el habitual babeo entre chico y chica guapísimos, sino en los problemas más normales de gente más normal.

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