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··········Un muy interesante documental argentino, sobre la evolución a lo largo de su historia de una forma de derecha política extremada, basada en el trípode patria, armas y religión, muy narrativa sobre los sucesos del propio país y a la vez bastante bien relacionada con lo que va sucediendo a lo ancho del mundo

··········A algunas cosas que no me gustan les puedo encontrar disculpa o contraparte. Hay un recurso narrativo visual (papeles mecanografiados sobre fotografías antiguas, acompañando pero en paralelo a la voz en off) que me iba pareciendo cargante conforme se repetía una y otra vez, pero realmente a la postre conforma un estilo para la peli, una apariencia visual específica y un punto orginal. Tampoco me agrada que se caiga en la manía de filmar como imágenes de relleno cosas que sólo tienen sentido o interés para el narrador (como que le han prestado un ático para hacer desde ahí unas vistas –innecesarias-, o mostrar a su hijo en un concierto, sólo porque es de la familia), aunque quizás sea explicable si se entiende que es una película debida para el narrador, una especie de promesa de quien sobrevivió a la barbarie militar y volvió después del exilio (un ligero barniz de elegía, que no se superpone al interés narrativo del filme); en todo caso, a veces sí me parece en su sitio (como en la relación con el amigo mexicano y los reproches que le hace a la actuación de su grupo, el ERP). Por último, quizás se abusa un poco de las tomas que presentan visualmente a la fracción agroganadera de la clase dominante, filmada en una feria y subasta de sementales vacunos; la idea me parece buena, pero muy pasada de minutaje.

··········A cambio, todo lo demás. Una buena visión histórica que comienza por donde se debe: la historia que sabemos es la de los poderosos. Los niños en el cole cantan el panegírico del Presidente –y gran educador de la Patria- Sarmiento… que no es sino un miserable genocida racista que organizó el exterminio de los indios de la Patagonia; y como él, los que dieron su nombre a tal biblioteca, a tal avenida de Buenos Aires, o los que tan bien escriben como Jorge Luis Borges o Leopoldo Lugones. Hay que empezar por narrar desde abajo, y pese a que ésta no es apenas una historia de la clase obrera argentina, al menos no se deja embaucar por la prosapia y la dignidad de los cargos que ocuparon, en defensa de sus intereses de clase, gente bastante despreciable.

··········Me agrada también el final, que enlaza las formas actuales de la dominación con el estado psicológico de la población que las posibilita, lo que relacionan con la doctrina del shock de Naomi Klein. Quizás en algún momento no hay suficiente claridad en el deslinde entre el mero conservadurismo y el nacionalismo de esencia fascista (por ejemplo en el golpe de Estado de Uriburu y/contra Justo), y es una pena porque es un tema muy importante de la peli: al contrario que en Europa, con unos fascismo y nazismo de clases medias asustadas, el argentino ha venido siendo una articulación política directa del que era (¿es, quizás?) el bloque dominante (el agroexportador) de los poderosos argentinos. O, vaya, quizás yo preciso que me hagan un croquis más detallado.

··········La habitual falta de profesionalidad de la muchachería que contratan para el Documenta: una señorita abre y cierra hasta doce veces la puerta de la cabina de proyección (que en esta sala del Palafox está sobre el patio de butacas), deslumbrándonos una y otra vez, mientras teclea en su supermóvil de la muerte.

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