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··········Una historia de investigación con policía mayor resabiado, transferida desde la Escandinavia de la novela a los también fresquitos Dolomitas italianos. Aunque hay una muerta, no hay violencia ni armas, todo con un tono muy norteño y civilizado.

··········Empiezo por lo que no me gusta: me fastidia que jueguen a engañarme desde el principio. Está muy bien que en un proceso de investigación yo o el público en general podamos equivocarnos de malo algunas veces, es parte de la gracia de estas historias, pero no le veo mayor interés a poner el punto de atención en algo que no tiene que ver en la trama (como la niña del principio) sólo para poder decir “jajaja, os engañé, no era esa la niña que moría”. Tampoco me gusta nada la música, que además irrumpe a veces con fuerza sin mayor motivo. Y algunos de los diálogos, pocos, que parecen repetidos y descuidados (como, en general, toda la relación del comisario con su hija, absurdamente desinformada de la realidad).

··········A cambio, la historia me parece que tiene interés, porque no precisa de grandes elementos externos, sino que con apenas unas cuestiones sanitarias ya hay bastante para que asistamos a cómo operan las relaciones afectivas y familiares puestas frente a conflictos vitales. El progresivo descubrimiento de lo que ha sucedido no depende tanto de la astucia del cansado investigador, cuanto de los medios técnicos.

·········· A v i s o . d e . i n d i s c r e c i o n e s

··········Aunque uno no es quién para elegir los finales, me parece que éste es un poco forzado y flojo. Si he entendido bien –pese a la rapidez de la escena y la explicación confiada a una sola frase subtitulada-, Marta simplemente vio la muerte del hijo de Corrado y pudo colegir que éste no le ayudó, pero ¿sabía –desde fuera de la casa, ventana por medio presuntamente cerrada en las frescas mañanas alpinas- si el chico realmente hacía notar su asfixia? No lo veo claro, porque además obliga a que el personaje de la ragazza del lago, que nos han presentado todo el tiempo como una chica magnífica, se convirtiera de pronto en una chantajista. Cuánto mejor sería que ella hubiera estado allí como canguro que era, hubiera apoyado a Corrado en la decisión de finalizar con la vida desesperada de su hijo y tiempo después, al precisarlo ella, pidiera insistentemente una amistosa compensación. No es lo mismo.

··········Quien redacta la hoja de público del cine Renoir se inventa la sinopsis (además del absurdo título de la peli) partiendo de algún dato suelto. O soy cada vez más maniático o el nivel de calidad de los servicios va bajando.

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