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··········Aunque está rodada como una peli de aventuras (desde luego de estilo nada parecido a otras que yo haya visto de este director) y de no demasiada calidad, como diré, tiene para mí el interés de una época concreta, de la que he sido contemporáneo, de unas formas de lucha armada que luego han desaparecido rápidamente.

··········La historia del que era para los medios el ‘architerrorista’ sirve también para hablar de lo que fue la estrategia de la resistencia palestina, exportando a Europa –como también hacía el mossad– su lucha, y para mostrar esa conexión, que ahora resulta tan extraña, entre los –digamos, simplifiando- revolucionarios del mundo. Esa colaboración, que se menciona también en las pelis sobre Lucio, Vergès y la RAF resulta ahora un poco difícil de entender, al reunir experiencias tan diferentes como las organizaciones palestinas, las guerrillas urbanas de universitarios y estados como la URSS, Libia, Siria o el Irak de Saddam Hussein.

··········Resulta interesante esa frontera tan permeable entre la militancia y el sicariado. Cuando se está trabajando para los servicios secretos de otros países, en operaciones que tienen fines como poco ambiguos (dinero para bombardear kurdos o invadir Irán, por ejemplo), ¿cómo hacer para relacionar eso con unos ideales que quedan bastante alejados?, ¿qué hay en el interior de esos países de verdaderamente revolucionario en lo que se refiere a cómo vive o a qué poder adquiere su población? Ahora nos resulta extraño el poder interpretativo del mundo que tenía entonces el sistema de bloques, y que tanto ha marcado a la verdadera izquierda: quien estaba enfrentado a los representantes del poder del capital, ¿eran necesariamente nuestros amigos?

··········De todas formas, aunque la peli hace algún apunte al respecto, se centra más en intentar dibujar al personaje. Lo malo es que, para humanizarle, se usa más que nada el sexo y la acción militar, sin que lleguemos a saber mucho del origen de sus ideas o de la evolución de éstas.

··········Por lo demás, la peli no está nada cuidada. Hay problemas de continuidad, ya de plano / contraplano en la primera escena en un restaurante, pero también de continuidad temporal (en una vuelta a Yemen el alemán herido ya está curado del todo cuando se presentan a reportar al jefe del FPLP) y de puesta en escena, con periodistas que están filmando con una cámara con todos sus dedos delante del objetivo. Además de esos descuidos, algunas veces los diálogos resultan un poco histéricos.

··········Y algo que me sorprende. Es cierto que han pasado más de treinta años, pero todo el aparato estatal, el de seguridad y el policial parece bastante chapucero. Vale que la seguridad preventiva no se estilaría tanto como ahora (que directamente supone el estado de sitio en cualquier ciudad donde se reúna el FMI o el G-8 o quien sea), pero ¿no se exagera un poco?, ¿el edificio donde se reúnen los ministros de petróleo de toda la OPEP completamente abierto?, ¿con un solo policía?, ¿la reunión todos apretujados sobre unas mesas de contrachapado?, ¿¡en Viena!?, ¿sin intérpretes?, ¿ante el asalto sólo aparecen cuatro –contados- polis austriacos vestidos de vopos? Me da la sensación de que se exagera un poco.

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