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··········Peli enrollada sobre enrollados neoyorquinos atractivos. Aunque intenta trascender del habitual juego de ligues y enamoramientos adolescentes (sí, la primera vez que sale la chica de la que se va a enamorar el prota, lo hace en cámara lenta), cuando lo hace uno echa de menos la superficialidad.

··········Porque eso es lo peor de la peli, que tiene mensaje, un mensaje que parece escrito por Byrne, la autora de “El secreto”, a saber: sal a la calle a que te amen, porque tú te lo mereces. Amosnomejodas, ¿y si no te lo mereces? En fin, que la peli acaba funcionando como ilustración de un cutre manual de autoayuda al estilo yanqui (pero que yo no me imaginaba que pudiera predicarse específicamente de la cultura de Nueva York, en una peli que opone ésta a la de Los Ángeles).

··········Si uno se abstiene de reparar en esa mercancía averiada que te quieren vender, la peli se deja ver. Es lo que tienen estas pelis: Nueva York, gente que viste con desenfadado estilo, personas mucho más atractivas que hermosas y chispeantes diálogos de flirteo. Y, como es también habitual en la mayoría de las pelis románticas, la mayor parte de la gente llama amor a una especie de necesidad de estar comprobando si cuadran las dos piezas de un puzzle (o dos medias naranjas). Una visión tan cutre del amor que hasta se da por válido el de un pobre crío hacia quien le ha regalado un refresco, unos lápices de colores, una camiseta y tres cuartos de hora de atención. Salvemos quizás a una de las parejas, aunque sea redimida por el manido recurso del cigoto.

··········Mala proyección en el Verdi: ligero desenfoque y pérdida del sonido durante un par de minutos que, cuando son avisados, no vuelven a proyectar.

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