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··········Una peli de acción, de peleas territoriales entre dos bandas mafiosas (quizás a principios del siglo XX), pero que es a la vez mucho más que eso. Como si fuera una paráfrasis de la evolución del capitalismo, la familia buena mantiene las tradiciones y los códigos del honor (que aquí es también la forma de tratar con los empleados de trabajo manual, la forma de fijar el precio en las transacciones con las empresas proveedoras o a las que se les da servicio, etc.). Mientras que los malos se rigen simplemente por la ley del máximo beneficio y la expulsión del mercado de los demás contratantes. Esta visión simbólica del asunto se convierte en divertida cuando el jefe de los buenos se da cuenta, inopinadamente, de que en realidad está cobrando el veinte por ciento en una serie de transacciones comerciales sin aportar nada a cambio, lo que si ya como mafioso es una idea peculiar, como empresario es un poco absurdo.

··········Además de sus peleas (más de cuchillo que de tiros, aunque también), tiene el aire trágico de quienes no eligen su destino, sino que están a cada rato obligados por el juego de lealtades, pertenencias y jerarquías. En estos días en que piensa uno a menudo en los trabajadores que entran en las nucleares japonesas a ver si consiguen enfriar algo, este elogio del cumplimiento de las normas, sean o no razonables, es muy oportuno. (Por cierto, el precio íntegro de las entradas de esta muestra es a beneficio de la Cruz Roja Internacional para Japón).

··········Otros elementos de interés: el Estado está casi desaparecido, y cuando interviene es en forma de policía que ha tomado partido por una de las familias, sin plantearse siquiera proteger la libre empresa. Y, retornando a la lectura simbólica del principio, la familia honorable consigue triunfar por conectar con el pueblo, que con ellos sabe al menos a qué atenerse, pero su éxito es el canto del cisne (¿se acuerdan ustedes de cuando existían los socialdemócratas?).

··········Y, como peli, competente, entretenida, con personajes bien dibujados, con mucho movimiento, con matices en los temas tradicionales (en los amores, en las lealtades, en las negociaciones, …).