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··········Una peli poco intensa, voluntariamente suavita, clásica de maneras, cómoda de ver, pero más por gente mayor. El tema en sí, la contraposición entre ancianos con principios y jóvenes sin ellos, no está contado con más maniqueísmo del necesario para que sepamos con quién debemos ir. Correcta, algo floja, quizás con algunas historias secundarias o diálogos innecesarios. El tema elegido para hacer emerger la cuestión, el ejemplar de una revista antigua, resulta un tanto forzado (nada en el ejecutivo le puede relacionar con el placer de degustar algo así), mal iniciado (¿para qué buscar la revista e informar del número si no piensa deshacerse de ella?) y un poco insuficiente para armar sobre él un conflicto sustantivo de valores.

··········Pero a algunas cosas les encuentro interés. Por una parte, el enfrentamiento entre los dos protagonistas, supuestamente una cuestión de principios, se encuentra atravesado por lo verdaderamente importante: la diferente situación de clase de uno y de otro. Al punto que, en el retruécano final, el flujo del dinero podría cambiar repentinamente de dirección y eso no alteraría el desequilibrio entre el poderoso ejecutivo y el desprotegido trabajador.

··········Por otro lado, se cuenta bien cómo en cuanto tomas una postura coherente el algún asunto tienes que pasarte el día dando explicaciones a quienes jamás se implicarían en nada, explicaciones que tienes que multiplicar por diez cuando dejas de mantener esa postura.

··········Creo que también es de apreciar el que el protagonista juegue mal sus bazas para gestionar los apoyos cambiantes de unos y otros de quienes asisten al enfrentamiento. Quizás no sea pedagógico suponer que el actuar por principios implica ser torpe, pero hay cierto atractivo en esa gente que se fija tan poco y tan tarde en la opinión de los terceros.

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